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Inicio » Entrevista » Alicia Martín, una lectura transversal

Si el paraíso de Borges debía parecerse a una biblioteca, el edén de Alicia Martín (Madrid, 1964), probablemente también estaría construido con tinta y papel. Objeto universal, prolongación del propio cuerpo y artefacto antropológico, en la obra de Martín, reconocida sobre todo por sus instalaciones escultóricas, el libro actúa como metáfora de la memoria, el espacio, el conocimiento y la identidad colectiva. También como espejo del interior del espectador. “El libro es un objeto vivo que almacena tiempo y registra espacios. Testigo del paso y el pensamiento humano, el libro le da eternidad al contenido” ha dicho. El Museo del Romanticismo de Madrid ha acogido, en el contexto de PhotoEspaña, Disonancia una de las últimas propuestas de la artista madrileña en la que exploró a través de fotografías, esculturas y vídeos ciertas desarmonías o tensiones entre ideas, creencias y emociones en conflicto en el siglo XIX español. Y en marzo, inaugura en el Museo Casa Natal de Cervantes, en la localidad de Alcalá de Henares, una exposición que gira en torno al ‘mal de cristal’, un desorden mental basado en la idea delirante de que el propio cuerpo es de cristal. [Vanessa García-Osuna. Foto: Erea Azurmendi]

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