Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia, personalizar y analizar tu navegación, mostrar publicidad y anuncios basados en tus intereses
Si sigues navegando, consideramos que
Para obtener más información entra en la sección de Política de cookies

Inicio » Exposición » Arte en tránsito

Un boceto de Picasso, unos cartones de Gargallo, un friso griego a medio tallar, un film de Buster Keaton, la Torre de Babel, un apunte rápido de Tiepolo, el óleo que pintaba Sorolla cuando murió, los bicuadrados de Perec, una terracota de Salzillo, una copa de nautilo, un cuadro hecho de manchas… La Historia del Arte se ha construido en buena medida sobre innumerables obras que no pasaron de su estado inconcluso, que se quedaron como esbozos, o interrumpidas en alguna de sus fases o como proyectos nunca alcanzados. Plinio el Viejo dejó escrito un pasaje célebre, a propósito de las obras incompletas: «Hay algo que es ciertamente raro en extremo y digno de ser recordado: las últimas obras de los artistas y las que quedaron sin acabar son causa de una admiración mayor que las acabadas, porque en ellas se pueden seguir los pasos del pensamiento del artista a partir de las líneas que quedan en el cuadro». A este fenómeno artístico tan sugerente está dedicada la exposición Non finito. El arte de lo inacabado que nos descubre María Bolaños, directora del Museo Nacional de Escultura. [Baltasar Lobo, Esbozo de cabeza de caballo, c. 1950-1970. Museo de Zamora. Junta de Castilla y León. Depósito del Ayuntamiento de Zamora. © Foto: Estudio Mynt. © Baltasar Lobo, VEGAP, Mallorca, 2021]