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Inicio » Mercado » Relojes mágicos y principescos

La treintena de autómatas reunidos en esta muestra en la galerie J. Kugel de París permiten embelesarse con un zoo de animales exóticos: leones, camellos, elefantes, osos, monos… Cada hora, o a petición, el reloj se pone en movimiento: los animales abren sus feroces mandíbulas, sacan la lengua, levantan sus patas, mueven sus colas o se balancean mientras sus ojos se mueven al ritmo del reloj. Aunque las fieras dominan el reino autómata, también hay algunos humanos, como un domador de osos [en imagen]. A finales de la Edad Media, el desarrollo de la relojería permitió la aparición de los primeros autómatas, una fusión entre la ciencia y el arte. Durante el Renacimiento, esta quimera se materializó en suntuosos relojes concebidos como deleite de príncipes. Estos artilugios datan de 1580 a 1630 y en su mayoría fueron confeccionados en Augsburgo, el principal centro artístico alemán de la época.

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