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Inicio » Mercado » “Todas las pulsiones de una persona”

Ejecutada en 1972, Figure in Movement, que ofrece Christie’s hoy en su sede londinense con un precio de 19 a 26 millones de euros, se incluye entre las obras que Francis Bacon pintó tras la trágica pérdida de su amante George Dyer. Dyer se había quitado la vida poco antes de la inauguración de la retrospectiva triunfal del artista en el Grand Palais de París y en las décadas siguientes, su imagen sería una presencia espectral en la obra del angloirlandés. Para Bacon, lector voraz de literatura y mitología, la muerte de Dyer fue tan épica como cualquiera de las grandes tragedias que había leído. Frente a un abismo geométrico, capta aquí su figura en un estado de transición: del reino de la realidad al de la ficción, la memoria y la leyenda. Desde sus primeras representaciones de papas gritando, Bacon estuvo fascinado por la figura humana en movimiento; éste, decía, le permitía vislumbrar la `emanación’ del espíritu humano. “Cuando te miro al otro lado de la mesa, no sólo te veo, sino que percibo toda una emanación que tiene que ver con tu personalidad”, explicaba. Quizás debido a la naturaleza física de su relación, Bacon plasmó a Dyer a menudo en medio de una actividad dinámica: andando en bicicleta, hablando, girándose, agachándose y -en los trípticos negros- atrapado en una agonía final y espantosa. Figure in Movement refleja los nuevos rumbos artísticos que Bacon tomó durante la década de 1970. Magnus Konow, coleccionista noruego afincado en Mónaco, compró esta obra el 5 de mayo de 1977 -apenas cinco años después de su creación- y fue el primero de los cuatro importantes lienzos de Bacon que adquirió en los años 70. Konow había conocido el trabajo del artista por una portada de la revista Esquire, quedando impactado por la “sensación de caos” que proyectaba. Cliente y artista acabarían haciéndose grandes amigos. Bacon viajaría regularmente desde París para visitarlo en Mónaco, donde daba rienda suelta a su pasión por los juegos de azar en los casinos de Monte Carlo. 

Bacon