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Inicio » Reportaje » Benjamín Palencia, el fauvista ibérico

“Era Benjamín un trabajador infatigable, con cara e ingenuidad de campesino. Cuando mostraba sus dibujos –los había por miles- empapelaba directamente el suelo del taller, quedando al visitante únicamente el minúsculo espacio de sus pies, imposibilitado de todo movimiento” escribió Rafael Alberti en La arboleda perdida sobre Benjamín Palencia (Barrax, Albacete, 1894 – Madrid, 1980). Extremadamente celoso de su intimidad, distante y desapegado durante muchos años de la vida cultural del país, fue, sin embargo, una de las personalidades más atractivas del arte español del siglo XX. Coincidiendo con una exposición en la galería Fernando Pinós de Barcelona recordamos la figura del pintor favorito de la Generación del 27 y cofundador de la Escuela de Vallecas, de la mano de su sobrino-nieto, Ramón Palencia, gestor de su legado. “El arte no muere, sólo se para a veces” declaró el artista en su última entrevista. [Alberto Schommer. La fecundidad de la naturaleza. Benjamín Palencia, 1974© Fundación Alberto Schommer].

Benjamín Palencia