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Inicio » Noticias » Caravaggio en Nápoles

El Museo e Real Bosco de Capodimonte y el Pio Monte della Misericordia, con la producción y organización de la Editorial Electa, promueven una muestra para explorar el período napolitano de Caravaggio y su legado en la ciudad, que puede visitarse hasta el 14 de julio. El artista lombardo vivió en Nápoles un total de 18 meses, durante sus dos estancias: entre octubre de 1606 y junio de 1607 y, posteriormente, en el otoño de 1609, alrededor de un año hasta su muerte en Porto Ercole en el viaje de regreso a Roma, en julio de 1610. Fueron meses intensos y fundamentales para su vida y su producción artística, aunque menos conocidos que su período en Roma. Llegó a Nápoles huyendo de Roma, donde había estado involucrado en el asesinato de Ranuccio Tomassoni. Buscado y condenado a muerte por la justicia y atormentado por la culpa, su dramática visión de la vida contemporánea se reflejó en su producción en su ciudad de acogida, con gran impacto en la Escuela Napolitana y en la constitución de la poética del naturalismo napolitano. Tanto los artistas más jóvenes, como Battistello Caracciolo, como los que ya estaban activos en Nápoles, al igual que Fabrizio Santafede, no podían permanecer inmunes al realismo de Caravaggio, una influencia que también afectó a los colegas de la siguiente generación, como Jusepe de Ribera o Massimo Stanzione. Con un enfoque científico, esta exposición, comisariada por Maria Cristina Terzaghi y Sylvain Bellenger, compara 6 obras de Caravaggio, procedentes de instituciones italianas e internacionales, con 22 pinturas de artistas napolitanos, que quedaron impresionados por la novedad de los temas y del tratamiento del gran maestro. El primer diálogo que se plantea es entre La Flagelación, conservado en Capodimonte, que el artista creó para la iglesia napolitana de San Domenico, y el préstamo excepcional de La Flagelación del Musée des Beaux-Arts de Ruán. Dos versiones de un mismo tema pintadas entre 1606 y 1607; como si fuera una secuencia, en la de Capodimonte, el ensañamiento y la crueldad de los verdugos es extrema, tanto en sus gestos como en sus expresiones, mientras que en el cuerpo de Cristo –menos atlético que el de Ruán– se percibe ya un mayor desfallecimiento por el sufrimiento, mucho más dramático. Siempre buscando la verosimilitud y con el claroscuro potenciador del drama, también se comparan la Salomé (1607) del Palacio Real de Madrid, con la versión que se conserva en la National Gallery de Londres (1609) mientras en ambas escenas Salomé parece incapaz de mirar la bandeja con la cabeza de San Juan Bautista, en la de Londres, el mismo verdugo que aparecía en la flagelación de Cristo toma la cabeza de San Juan como un trofeo; el color, la luz y la composición potencian el drama: Salomé, en el centro de la composición y con ropaje rojo, suaviza el dramatismo de la versión de Londres, más sobria y sombría, en la que el protagonista absoluto es la cabeza del santo. También se confronta con algunas interpretaciones de Battistello Caracciolo (Museo de Bellas Artes, Sevilla) y Massimo Stanzione (colección privada) por primera vez en Nápoles. Asimismo se expone el Martirio de San Sebastián de Louis Finson, amigo y copista de Caravaggio en Nápoles. Destaca la presencia de Jusepe de Ribera, cuya larga actividad napolitana fue determinante para crear una escuela pictórica que, partiendo de Caravaggio, creó su propia singularidad. [Caravaggio, La flagelación, 1607, Rouen, Musèe des Beaux Arts].

CARAVAGGIO