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Leandro Navarro acoge hasta el 7 de enero en su espacio una individual de Manuel Rivera (1927-1995) – titulada Caleidoscopio. Telas metálicas, Tiritañas y Estorzuelos – para mostrar y difundir las maravillas y geniales virtudes del gran pintor español. Todavía hay muchas personas, incluso del mundo del arte, que no han comprendido su importancia y singularidad. Manuel Rivera es uno de los grandes artífices de las segundas vanguardias, con obra presente en los mejores museos de arte contemporáneo del mundo. No es determinante que un cuadro guste o no, lo que importa es que esa pieza nos conmueva, nos impresione y nos inquiera cuestiones que atañen a la existencia del hombre, como ocurre con la obra del pintor nazarí. El material de Rivera es la tela metálica, pero lo fundamental es su tratamiento de la luz, su expresionismo fascinante y la estructura de sugerencias que genera. Fundador de El Paso, su obra trasciende al grupo; sus éxitos influyeron en el grupo y cuando este desapareció, siguió con su mismo ritmo de aciertos y de experimentación. 

Leandro Navarro, que sí creyó lo que significaba, nos hace revisitar su estética a través de un conjunto importante y carismático como Caleidoscopio, ese políptico de 1981, que le identifica y que surgió en plena época de los Relicarios. Así como con ejemplos genuinos y magníficos de Exvotos, Tiritañas, Espejos, Estorzuelos, Recuerdo y un autorretrato de 1973.  Se unen en esta empresa humanística un artista internacional, único, y un galerista de solera, no sólo en ámbito nacional. Rivera fue innovador, descubridor, cazador de esencias, taumaturgo y hechicero de sueños. Conquistó las grandes bienales del mundo de los 50-60, construyó un monumento a la belleza y retó a la grandeza del espíritu. Leandro Navarro mantiene la elegancia, el prestigio y la fidelidad al arte que emociona y encanta, al arte que importa y trasciende. Manuel Rivera, fue académico sin buscarlo, líder sin necesitarlo, estrella en un firmamento, que se guía por el canto de la sensibilidad y el aroma del corazón. Una conjunción deslumbrante, fata facto, así lo ha querido el destino para nuestro disfrute y para el arte. [Tomás Paredes. Miembro de AICA Spain]

Tiritaña X