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Inicio » Noticias » El banquero coleccionista

El lote estelar de la venta que Balclis celebra los días 7 y 8 de julio, es un solemne óleo del pintor francés Hyacinthe Rigaud (Perpiñán, 1659 – París, 1743) en el que se retrata a Everhard Jabach (Colonia, 1618 – París, 1695) un importante banquero, coleccionista que dirigió la Compagnie des Indes orientales. Esta versión, completamente acabada, a diferencia del resto de retratos conocidos de Jabach es, probablemente, la realizada en 1688 por la que Rigaud cobró 112 libras y 10 sueldos. Ahora sale a pujas por 40.000 euros [en imagen].
La oferta de Artes Decorativas incluye, entre los lotes más notables, un Niño-Jesús ‘Salvator Mundi’, cíngalo-portugués, en marfil tallado, de principios S.XVII, que parte de 15.000 euros. Sobre esta pieza, Jordi Carreras, responsable del departamento de Antigüedades, apunta: “Durante 150 años Ceylán fue una colonia portuguesa y allí se produjo un arte mestizo de temática europea, pero elaborado por artesanos locales que aportaban una excelente técnica y unos rasgos y “tics” autóctonos. El niño Jesús, imagen bastante común en las tierras portuguesas de Asia, se presenta algunas veces como un alto relieve aislado y otras formando parte de grupos, como el del pesebre o el de la Sagrada Familia. Cuando aparece solo, es representado desnudo o vestido en muchas ocasiones. Entre las que aparece habillado, es habitual la representación como Buen Pastor, subido en una cima,  pero más inusual es cuando se nos muestra con los símbolos e instrumentos de la Pasión, como en el presente caso. Como es característico en la órbita cristiana barroca, el Niño aparece como “Salvator Mundi”, bendiciendo con la mano derecha, y con el globo terráqueo en la mano izquierda. Entre la profusión de representaciones en marfil de la época, la presente llama nuestra atención por su directa e ingenua frontalidad, su finura, sus buenas proporciones y el bello trazado de la túnica. Sobresale el escapulario, que se ciñe mostrándonos en su parte frontal cada uno de los símbolos de la Pasión, destacando en la parte central la columna de la Flagelación y el gallo que hace alusión a la negación de San Pedro, todo ello  enmarcado por una rítmica cenefa denticulada característica de las producciones cíngalo-portuguesas.”

BALCLIS