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Inicio » Editorial » El dinero de los museos

Portada Noviembre 2014

Los presupuestos generales del Estado para 2015 recientemente aprobados van a dedicar un 4,3%  más que el año pasado a la dotación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, tras tres años de recortes,  con un descenso de los fondos para teatro y más dinero para el cine y los museos, que siguen sin recuperar, pese a todo, las cifras con las que acabaron la pasada legislatura.

Nuestras pinacotecas reciben en total un 8,13% más que en 2014, aunque la generosidad solamente la reciben instituciones como el Museo del Prado (8,2% más) y el Reina Sofía (7,4% más), porque  pinacotecas periféricas, que cumplen una función sobresaliente con escasos medios para dar cultura de calidad a los lugares en que están enclavadas, como el Patio Herreriano de Valladolid y el MARCO de Vigo ven disminuir sus presupuestos un 28%, aunque el madrileño Lázaro Galdiano les deja muy atrás con una caída presupuestaria del 45%. El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), por su parte, se quedan como estaban el año pasado, o sea mal. El mejor parado de nuestros museos es el Thyssen-Bornemisza, que consigue un aumento porcentual del 138,4%, en concepto de “déficit dotable”, lo que eleva su presupuesto por encima de los 5.300 millones de euros.

Pero hay noticias aún menos positivas en el contexto artístico, ya que la Ley de Mecenazgo que esperaba el sector como fundamental para dinamizarse con la aportación de empresas y particulares sobre todo en los tiempos de crisis que vivimos, ha sido incluida en las medidas generales de desgravación dentro del proyecto de reforma fiscal que tramita el Ministerio de Hacienda, cuyo titular, Cristóbal Montoro, nunca ha sido muy partidario del necesario marco específico para regular el patrimonio y el mecenazgo de sus compatriotas por temor a una notable disminución de los ingresos del ámbito artístico que tributa, circunstancia que desmienten los datos de Francia que aumentó su recaudación tras la aprobación de una norma específica y cuya estela era la que seguíamos en el anteproyecto de Ley de Mecenazgo de nuestro país.

Sin embargo, incluida entre las medidas de la reforma fiscal que entrará en vigor próximamente, se ha conseguido incorporar el micromecenazgo por lo que cualquier ciudadano podrá convertirse en mecenas con aportaciones que, en otros países de nuestro entorno, se contemplan a partir de los 150 euros. No serán únicamente las corporaciones de grandes instituciones las que se beneficien de las desgravaciones fiscales a las que también podrán acogerse particulares sin  elevadas cuentas corrientes, demostrándose que el patrimonio artístico igualmente puede ser preservado y defendido por ciudadanos de a pie sin fortunas multimillonarias.
Con todo, desde estas páginas mantenemos la esperanza de que antes de que acabe la legislatura todavía pueda llevarse a cabo una específica Ley de Mecenazgo, a la que se comprometió el presidente Rajoy, porque el mundo del arte, sin duda una de las señas de identidad emblemáticas de la Marca España desde hace muchos siglos, merece que se legisle sobre su ámbito con la intención de salvaguardar y enriquecer nuestro patrimonio.