Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia, personalizar y analizar tu navegación, mostrar publicidad y anuncios basados en tus intereses
Si sigues navegando, consideramos que
Para obtener más información entra en la sección de Política de cookies

Inicio » Reportaje » El ocaso de Venecia

La pérdida de la parte humana e histórica de las ciudades conlleva irremediablemente la pérdida de nuestra propia identidad asegura el arqueólogo e historiador Salvatore Settis.  A camino entre la indignación y la propuesta, su ensayo Si Venecia muere (Turner Noema) del que avanzamos a nuestros lectores su primer capítulo, cuestiona la monocultura del turismo que arrasa con la diversidad, se mofa de la supuesta necesidad de rascacielos y reivindica la riqueza inmaterial que nos pueden brindar las ciudades. Escribe Settis: “De tres maneras mueren las ciudades: cuando las destruye un enemigo despiadado (como Cartago, que fue reducida a escombros por Roma en el año 146 a. C.); cuando un pueblo extranjero las toma por la fuerza y echa a los autóctonos y a sus dioses (como Tenochtitlán, la capital azteca que los conquistadores españoles arrasaron en 1521 para después construir sobre sus ruinas Ciudad de México) o, por último, cuando sus habitantes pierden la memoria y, sin siquiera darse cuenta, se convierten en enemigos de sí mismos.” [Canaletto, Il Bucintoro. Colección Thyssen-Bornemisza, en depósito en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC)]

 venecia