Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia, personalizar y analizar tu navegación, mostrar publicidad y anuncios basados en tus intereses
Si sigues navegando, consideramos que
Para obtener más información entra en la sección de Política de cookies

Inicio » Entrevista » Bill Viola: “El misterio es más relevante que la inspiración”

Reverenciado como uno de los pioneros del videoarte, el artista neoyorkino dialoga con los grandes maestros españoles en la Real Academia de Bellas Artes.

Misterio, inspiración y creatividad son tres conceptos esenciales y diferentes a través de los cuales el multipremiado videoartista Bill Viola (Nueva York, 1951) explica su visión del proceso artístico y de la fenomenología cósmica del círculo vital. En 2014, España es uno de los países de acogida de la obra de este artista estadounidense cuyo trabajo se centra en las experiencias humanas de la vida y la muerte así como aspectos profundos de la conciencia.

El budismo zen, el misticismo cristiano y el sufismo islámico conforman las raíces espirituales a las que acude Viola a través de la meditación y de las palabras de poetas místicos como San Juan de la Cruz, poeta español a quien considera un “héroe” y el persa Rumi, de quien recita en voz alta su frase: “La herida es el lugar por el cual la luz te penetra”.

Viola cree que “lo único relevante es conocerse a sí mismo y para ello el camino hacia el interior es esencial”. Una búsqueda del yo altruista y del yo interior que traduce en obras de vídeo que en Madrid ha mostrado en dos lugares emblemáticos: el Teatro Real que ha acogido Tristán e Isolda, una de las óperas cumbres de Richard Wagner, y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con la muestra Bill Viola [en diálogo] que puede visitarse hasta el 30 de marzo.

Obras que han roto lenguajes previos porque “en el arte, las reglas –sostiene Viola- se deben de romper pero, al mismo tiempo, se deben de asentar otras nuevas”. En ese nuevo camino se en-globa su participación en la ópera de Richard Wagner Tristán e Isolda. Mano a mano con el afamado director de escena Peter Sellars y el director musical Marc Piollet, Viola, premiado con el considerado Nobel de las Artes, el Praemium Imperiale 2011, ha subido a la escena de Madrid esa producción de casi cinco horas de duración que, con anterioridad, ya mostró en París (2005) y en Toronto (2013).

Además del Teatro Real, el artista ha expuesto en la Real Academia de Bellas Artes, cuya colección le ha “impresionado”. Junto a Kira Perov, esposa y directora ejecutiva de su obra, Viola ha experimentado “una sensación increíble” caminando en silencio por las tres salas en las que se han colgado temporalmente sus vídeos: Dolorosa, El Quinteto de los Silenciosos, Montaña Silenciosa y Rendición (2000-2001), que mantienen un diálogo -de ahí, el título de la muestra- con lienzos y esculturas de Pedro de Mena y Francisco de Zurbarán, José Ribera y Alonso Cano, Juan de Zurbarán y Francisco de Goya, respectivamente. “Todo el arte –explica el creador neoyorkino- es contemporáneo porque el arte es atemporal. Todo es un círculo. Como la vida y la muerte”.

El diálogo con obras de Goya, Pedro de Mena, Zurbarán, Alonso Cano en las salas de la Real Academia de San Fernando. ¿Supone para usted un sueño o un diálogo muy especial con estos maestros?
Trabajo con el ideal del nosotros, de los seres humanos. De manera que muchas de las obras producidas por grandes maestros de la historia del arte tratan sobre todos nosotros, sobre el espíritu. Los artistas crean las imágenes para enseñarte cómo aliviar el sufrimiento. Esa es la razón por la que todos necesitamos de la música y del arte. Es una cuestión universal. Todos necesitamos sufrir y sentir dolor y aflicción como cuando tu madre muere, y sentirte alegre como cuando nace un niño, y expresarlo. En eso somos todos iguales, da igual en que país hemos nacido. ¿Qué hace la gente cuando sufre? Desde el punto de vista de lo más profundo del ser, la respuesta es la misma para cualquier persona; aunque haya diferencias en la forma. Pero, en el fondo, es muy, muy igual.

¿El arte es un camino de autoconocimiento?
Sí, exactamente, porque lo más importante que puedes descubrir es conocerte a ti mismo. Ni los amigos ni siquiera tus padres. Conocerte a ti mismo es lo más importante. Tienes que ir a lo profundo; tan profundo como puedas llegar. Debes retirar todas las capas; como si fueran las hojas de un periódico al que le vas quitando capas. Tienes que ir a tu interior y, allí estás tú, lo que eres tú en esencia. Tienes que sentirte a ti mismo. Y te tienes que mantener allí porque es fácil tomar la dirección equivocada. Si quieres ser auténtico, tienes que ir a tu interior para saber quién eres en realidad.

Cuando crea sus obras de arte ¿es como si estuviera meditando?
Sí, ¡es cierto! porque, tengo una serie de rutinas cuando trabajo. Me levanto por la mañana, voy al estudio. A veces compruebo el correo, otras veces, no, depende. Luego limpio un poco y pongo la música de ese día: me gustan diferentes tipos de música. Entonces, me siento en mi estudio. A veces voy a caminar y regreso (al estudio). [Durante el proceso creativo] Puntualmente, encuentras algo y te dices: ‘vale, esto es para siempre’. Aunque, a menudo, trabajo en muchas cosas a la vez. Pero, tienes que sentarte en la mesa y decirte: ‘muy bien, sí, vamos a por ello’.

¿Como Picasso, que encontraba la inspiración trabajando?
Sí, ¡exacto!. Hay que trabajar. Es lo mismo que dijo Picasso, nada ocurre sin que haya trabajo. Me siento fascinado con la idea de llegar a comprender algo y de alcanzarlo. Para mí, hay tres aspectos esenciales. El primero es la inspiración; es una cuestión que tiene que surgir. Tú no haces la inspiración. No puedes hacerla. Inspiración es cuando miras a tu alrededor y algo golpea inconscientemente tu mente y te sientes bien. Cada inspiración supone un momento mágico para el artista.

El segundo aspecto es la creatividad, igual de importante que la inspiración. La creatividad es el poder que tienen los animales, los insectos… y que nos ‘toca’ a todos. Es algo que te llama y tú sientes que debes hacer algo; es algo que contacta contigo.

Si lo sientes, empiezas a trabajar con una actitud determinada. Estuve trabajando en Japón durante una larga temporada y fue una época maravillosa. Cuando viajaba en el tren e iba hablando, a veces sentía que de pronto me tocaba la inspiración y entonces, buscaba corriendo un trozo de papel. Me decía: ‘inspiración, inspiración’ y tenía que apuntarlo todo de prisa. Porque tienes que hacerlo justo en ese instante porque si esperas, se olvida [cuenta entre risas].

Y ¿el tercero?
Después de la inspiración y la creatividad llega el misterio, que es el aspecto primordial. El misterio es algo en lo que no has intervenido directamente. El misterio es… tú vas caminando por la calle y de pronto ves un pájaro o para de llover; el misterio son todas las cuestiones que están ocurriendo en el cosmos de forma aleatoria en todo momento. El misterio es la parte que tú tienes que tener en tu obra y que tuviste todo el tiempo. El problema viene al preguntarte ¿por qué hacemos esto? Como cuando uno dice que una obra está completamente hecha y acabada. Los profesores de zen te enseñan que nunca se debe de decir eso. Tienes que ir hasta el límite, mirar y dejar la puerta abierta pues algo vendrá entonces. No tienes que hacer nada. Sólo hay que esperar a que el misterio del cosmos alcance a lo que estés haciendo.

Belén Palanco
Imágenes Cortesía Real Academia de Bellas Artes de San Fernando