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Inicio » Entrevista » Castro Prieto, fotógrafo de la excelencia

De niño, al dormir la siesta en el taller de su padre, el haz de luz que manaba de un agujero de la puerta proyectaba sobre la pared la escena exterior, invertida. Ver las personas moviéndose en la habitación oscura le parecía mágico, y le hizo soñar en fotografía. Medio siglo después, se ha convertido en fotógrafo por excelencia: es capaz de percibir como pocos lo sorprendente en la cotidianidad, y explorar las huellas de la memoria del ser humano. Sus fotografías son espejo y ventana a la vez. Castro Prieto estudió Ciencias Económicas en la Universidad de Alcalá de Henares, entre 1975 y 1980. De formación autodidacta, su oficio fotográfico es impresionante. A comienzos de los ochenta, ingresó en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Tras muchos años de práctica, abrió en Madrid un laboratorio. En 1990 viajó a Cuzco (Perú), junto a Juan Manuel Díaz Burgos, para hacer los positivos de la obra del maestro Martín Chambi a partir de las placas de cristal originales. Castro Prieto regresó hasta nueve veces al país andino para completar un libro propio: Perú, viaje al sol, que se ha convertido en una de las obras de referencia de la historia de la fotografía. Cespedosa es el título de su último trabajo, el más largo de todos. También el nombre del pueblo natal de sus padres: Cespedosa de Tormes, en Salamanca. Se trata de un proyecto personal sobre la memoria en el que lleva invertidos más de 38 años, y que dará cuerpo a la exposición —y el libro— que el Ministerio de Cultura organiza con motivo de la concesión del Premio Nacional de Fotografía.

Castro Prieto