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Inicio » Entrevista » Sueños de papel: La colección de Florence y Daniel Guerlain

Colección Guerlain

Daniel y Florence Guerlain, miembros de la legendaria dinastía de perfumistas fundada por Jacques Guerlain, han reunido una soberbia colección de dibujos que legaron en 2012 al Centre Pompidou. Esta donación, por su diversidad, calidad y riqueza, ha marcado un hito. Además han instituido un Premio de Dibujo Contemporáneo cuya ceremonia de entrega es uno de los puntos álgidos del Salon du Dessin de París.

La pasión por el dibujo llevó a Daniel y Florence Guerlain no solo a coleccionarlos con avidez sino a crear una fundación y a poner en marcha un prestigioso premio que recompensa a los artistas que cultivan este medio en la actualidad. En 1994, crearon la primera fundación privada de arte francesa, con sede dentro de su propiedad de Mesnuls, el feudo familiar que poseen al sudeste de París. Considerados influyentes mecenas del arte contemporáneo, los Guerlain nos explican cuáles son sus motivaciones como coleccionistas.

¿Cómo llegó el arte a su vida?
Daniel Guerlain: Crecí en casas llenas de las obras de arte que habían sido coleccionadas por mi abuelo Jacques Guerlain, y desde entonces no puedo vivir sin el arte. ¡No soportaría vivir con papel pintado a no ser que fuera un mural de Sol Lewitt!. El arte es algo necesario en mi vida.

¿Cómo empezaron a coleccionar dibujos contemporáneos?
Florence Guerlain: No hemos coleccionado únicamente dibujos. Siempre hemos adquirido pinturas, dibujos, fotografía, esculturas…

¿Qué requisitos debe tener una obra para que deseen incorporarla a su colección?
DG y FG: No tenemos ideas preconcebidas cuando adquirimos una nueva obra de arte. Simplemente nos dejamos llevar. Pero como siempre tenemos nuestra colección en mente, nos atraen aquellas piezas que puedan dialogar con las que ya poseemos.

¿Cuáles son sus intereses como coleccionistas de dibujo? ¿Tienen un tema favorito?
DG: Para mí el dibujo traslada el primer pensamiento a la mano y al papel. Nosotros no le hemos dado un tema específico a la colección pero el conservador Yves Lecointre, director de Frac Picardie, detectó tras estudiarla la temática de “la presencia o ausencia del cuerpo”. Y cuando la contemplas compruebas que es cierto. Pero es algo subliminal. Actuamos de forma inconsciente.

¿De qué obras no querrían separarse?
FG: ¡De ninguna de las que hemos donado al Museo Nacional de Arte Moderno!

¿Qué artistas tienen un significado especial para ustedes?
FG: ¡Todos aquellos de los que poseemos una serie o varios trabajos, como el español Javier Pérez (de quien tenemos una serie de 52 dibujos, otra de 20, otra de 10…), o la artista chilena Sandra Vasquez de la Horra, de quien poseemos 56 dibujos, o la rusa Valeria Matveeva, de la que atesoramos 30 piezas….

En febrero de 2012 donaron 1.200 dibujos de su colección al Centre Pompidou. ¿Cómo surgió la idea de la donación?
DG: Queríamos evitar que nuestra colección de dibujos desapareciera como le sucedió a la de mi abuelo. La mejor opción pasaba por donarla a un museo público. Somos grandes amigos de Alfred Pacquement, director del Pompidou y por eso nos pareció natural entregarla a su gabinete de artes gráficas. Pero no vamos a dejar de coleccionar dibujos, pinturas y esculturas.

Entre los artistas cuya obra han donado hay españoles como Miquel Barceló, Eduardo Arroyo y José María Sicilia. ¿Qué les interesa de su trabajo? ¿Les conocen personalmente?
FG: Conocimos a Sicilia a causa de un dibujo dañado. Es un hombre apasionado y apreciamos mucho su personalidad.

Háblenos de sus mejores recuerdos en el Salon du Dessin de París
DG: Durante la pasada edición le hice un obsequio a Florence. Se trataba de un dibujo de Gustave Doré, no de una obra contemporánea. Doré dibujó Le Corbeau para ilustrar un poema de Edgar Allan Poe. Es un dibujo maravilloso que hizo a Florence muy feliz.

J. Kunitz