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Inicio » Entrevista » Jean Claude Gandur, el coleccionista total

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“Las tres fuerzas motrices que han guiado mi vida son: el gusto por el arte, el placer de coleccionar y el deseo de compartir mis colecciones”, confiesa Jean Claude Gandur (Grasse, Francia, 1949), magnate del petróleo (incluido en la lista Forbes de mil millonarios) filántropo y uno de los más importantes coleccionistas del mundo. El mecenas ha cedido en depósito –por dos años prorrogables– quince pinturas de la vanguardia europea de posguerra al Museo Reina Sofía de Madrid. El deseo del empresario suizo es que el arte sea accesible a todo el mundo a través de su Fondation Gandur pour l’Art que, con sede en Ginebra, preserva, documenta y expone sus colecciones. Junto al Guernica de Picasso [1937], que representa el drama de la Guerra Civil española, está ahora Sarah de Jean Fautrier [1945], un cuadro que encarna otro drama, el de la Segunda Guerra Mundial. Gandur ha querido que estén juntos porque su proximidad les confiere una cualidad histórica. La envergadura de su colección de arte moderno y contemporáneo, que comprende más 500 piezas, fundamentalmente de pintura europea de la postguerra, la convierte en la más grande del mundo, solo por detrás de la del Musée d’art moderne de la Ville de Paris y el Pompidou. Pero el financiero también ha forjado soberbias colecciones de arqueología y artes decorativas. La primera cuenta con más de un millar de objetos y recorre las antiguas civilizaciones mediterráneas, desde Egipto y Fenicia pasando por Grecia, Roma y Oriente Próximo. La sección egipcia, la más nutrida, se compone de un número considerable de bronces, jarrones de piedra, relieves y estelas, así como figurillas funerarias esculpidas en piedra y madera. El área griega y romana clásica es conocida por sus sobresalientes esculturas de bronce, entre las que despunta un delicioso grupo de Afrodita y Eros, y curiosos monstruos marinos. También sobresalen numerosas estatuas en mármol y bronce de personalidades como el filósofo griego Demóstenes, Alejandro Magno y el emperador romano Augusto, así como bustos de varios faraones de la dinastía ptolemaica, entre otros la célebre Cleopatra VII. El esplendor de Oriente Medio se celebra en objetos cuya antigüedad se remonta desde el Neolítico, como un ídolo en esteatita, hasta el Imperio Parto. Muchas piezas tienen una procedencia prestigiosa, como un panel de un sarcófago romano que estuvo en la colección del escritor Émile Zola, un sarcófago de madera que perteneció al modisto Yves Saint-Laurent y una máscara funeraria egipcia que proviene de la colección del novelista francés Pierre Loti. La colección de artes decorativas incluye 300 objetos y se articula en cuatro capítulos distintos. La sección principal es la de muebles franceses del siglo XVIII, y está excepcionalmente bien argumentada con piezas de grandes ebanistas como Martin Carlin, Jean-Henri Riesener o Adam Weisweiler. Las decoraciones más refinadas de ese período -incrustaciones de madera preciosa, rafia y metal, laca asiática, bronce dorado y motivos pintados- adornan suntuosos muebles como escritorios, bonheur du jour (escritorios) y cómodas además de veladores y armarios con cajones secretos. Este conjunto se enriquece con mobiliario medieval y renacentista. La colección también cuenta con objetos decorativos como jarrones de alabastro y de pórfido, porcelanas asiáticas montadas en bronce dorado y cajas con incrustaciones y mayólicas. El arte de tejer también tiene presencia pues la Fundación posee algunos tapices importantes. Otro de los aspectos notables de la colección Gandur es la escultura, con piezas que datan desde la Edad Media en adelante. Y hay que citar su repertorio de arte cristiano que incluye estatuas de la Virgen (especialmente en marfil) y retablos esculpidos en madera. Entre las curiosidades figura su colección de relojes que combinan las técnicas más avanzadas del Renacimiento y la Ilustración con diversas decoraciones artísticas.