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Inicio » Entrevista » Leonard Nimoy: “Prefiero la fotografía al cine”

Hijo de inmigrantes rusos, Leonard Nimoy (Boston, 1931) ha sido el único de los actores de la mítica saga Star Trek -donde caracterizaba al icónico vulcaniano de orejas puntiagudas y carácter estoico doctor Spock-, que ha sido capaz de desarrollar una fecunda vida artística al margen de la alargada sombra de la más exitosa serie de la historia de la televisión. Nuestra revista ha tenido la oportunidad de charlar con el célebre intérprete, ganador de tres premios Emmy, que hace alarde de una pasmosa versatilidad como actor y director de cine, teatro y televisión; poeta y escritor (autor del cómic de ciencia ficción Primortals en colaboración con Isaac Asimov) además de ser un reconocido fotógrafo y filántropo.
Nimoy despliega a sus setenta y ocho años una energía desbordante –“disfruto controlándolo todo”- que canaliza desde hace quince años hacia su trabajo como fotógrafo.
¿Cine o fotografía? El artista responde sin dudar “elegiría la fotografía porque me ofrece autonomía. Tener el control total sobre mi trabajo”.
Su interés por el arte se despertó de manera precoz “crecí en Boston y me llevaban a menudo a museos y espectáculos teatrales -recuerda- de hecho con 8 años ya actuaba en obras infantiles en producciones locales amateurs”.

La fotografía llegó a su vida cuando contaba 13 años de edad “haciendo fotos aprendí cómo desarrollar una película y hacer un negativo y quedé fascinado por el proceso. Pero mi aprendizaje formal lo hice en la Universidad de California (UCLA). El magisterio de Robert Heineken [fundador del departamento de fotografía en la UCLA] fue decisivo para mi. Me enseñó a usar la fotografía como una herramienta de las bellas artes”.
El desnudo femenino es uno de los temas más recurrentes en sus fotografías, siempre en blanco y negro, “las ideas te vienen de cualquier parte –explica- leyendo, viendo películas, documentales, navegando por internet o durante una conversación”.
Entre sus series más conocidas destacan Shekhina (2002) protagonizada por mujeres esbeltas que representan a Shekhina (palabra hebrea que alude a la manifestación femenina de Dios en la tierra), y Full Body Project (2007) donde fotografió a las gordísimas –y muy sensuales- vedettes de la revista de San Francisco Fat-Bottom Revue que escenificaban la Danza de Matisse o el Desnudo bajando una escalera de Marcel Duchamp.

Nimoy admite que la reacción suscitada le motivó a seguir explorando en sus fotos el tamaño del cuerpo. En estos momentos está inmerso en su nueva serie Secret Selves. “Son retratos en los que abordo la identidad oculta, secreta o fantástica –nos cuenta-. Se basan en la mitología griega y el próximo verano se expondrán en el Massachusetts Museum of Contemporary Art”. Sobre su evolución como fotógrafo, apunta que “mi trabajo se ha vuelto más conceptual. La idea es lo primero, luego surge la fotografía”.

La Fundación Nimoy

En 2003 el matrimonio creó la Fundación Nimoy para artistas que desde su concepción ha repartido más de 2 millones de dólares en becas. “El director de nuestra fundación es quien acepta las solicitudes para instituciones que ofrezcan a los artistas programas de residencia para, al menos, 3 años consecutivos –explica Nimoy-. Una comisión formada por artistas, comisarios de museos
y educadores estudian las peticiones cada año y conceden las becas. Cada año se distribuyen 450.000 dólares. Nuestra función consiste en proporcionar los fondos, reunirnos con el comité después de que hayan hecho la selección y visitar las instituciones para conocer a los artistas.
Los proyectos deben tener un alcance social. Nos preocupa mucho la falta de alternativas relacionadas con el arte en algunas comunidades”.

España

“Viajé a España por primera vez en 1971 cuando fui contratado para aparecer en un western con Yul Brynner. Se rodaba en los alrededores de Almería donde se localizaban muchas películas en aquella época. Yo interpretaba al chico malo. La película se llamaba Catlow. Nos alojábamos en el hotel Aguadulce con otros muchos actores que también estaban rodando. En las cenas coincidíamos con Yves Montand y Charlie Bronson entre otros. Durante mis días libres me gustaba salir por ahí y hacer fotos de la zona”, rememora.
“También pasé una temporada en Segovia, en los ochenta, durante el rodaje de la adaptación televisiva de la novela Fiesta (The Sun Also Rises) de Hemingway. Me gusta visitar Barcelona para ver a Gaudí y Madrid, donde disfruto viendo a Goya y a Tápies, dos de mis artistas favoritos”. España también está presente en su colección de arte “tenemos dos esculturas y un dibujo de Juan Muñoz. Una de las esculturas es una figura sobre un pedestal homenajea a De Kooning -cuenta-. La otra es una figura subida a un muro. Las compramos en Estados Unidos hace mucho tiempo. El dibujo está hecho sobre tela y fue un regalo del propio Juan a quien conocimos en España y visitamos en su estudio y su casa; también pasamos algún tiempo juntos en Los Ángeles. De hecho, estaba preparando un vídeo y me preguntó si yo podría hacer la voz de narrador y accedí –evoca-. Lamentablemente murió antes de que pudiéramos llevarlo a cabo. Era un gran artista, igual que su viuda Cristina Iglesias”.

La colección de arte

Coleccionar obras de arte fue una revelación para este residente en Los Ángeles. Todo cambió cuando, junto a su esposa Susan Bay Nimoy, se hizo miembro del consejo de administración del Museo de Arte Contemporáneo de Los Angeles (MOCA) y empezaron a participar en los programas de visitas a casas de coleccionistas. “Empezamos a coleccionar a mediados de los 80. Nuestro primer interés era el arte ‘outsider’. Gradualmente empezamos a coleccionar obras de arte contemporáneo de artistas como Juan Muñoz, Fischl, Dubuffet, Lichtenstein, Mike Kelly, Hans Hoffman, Joseph Beuys, Thomas Struth, Sol Lewitt entre otros”. En sus comienzos contaron con el experto asesoramiento de Phil y Bea Gersh, importantes coleccionistas de arte contemporáneo que habían donado parte de su colección al MOCA. “Como actor y director yo estaba representado por la Agencia Gersh. Phil y su mujer Bea nos ayudaron mucho cuando empezamos. Eran grandes coleccionistas y tenían un fino olfato para las buenas obras”. Con la firmeza que le caracteriza reconoce con humor que “¡no tengo ningún remordimiento por haber dejado escapar ninguna obra!. Vivimos rodeados de la energía que desprenden las obras. ¡Es emocionante!” dice exultante.

Vanessa García-Osuna

www.louissternfinearts.com
www.leonardnimoyphotography.com

Leonard Nimoy