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Inicio » Entrevista » El instante mágico

Mijaíl Baryshnikov retratado por Annie Leibovitz

“Magic Misha” o “el Beethoven del cuerpo” son algunos apelativos por los que se conoce al legendario bailarín y coreógrafo ruso Mijaíl Baryshnikov (Riga, 1948). Tendencias del Mercado del Arte ha conversado con este titán de la danza sobre su faceta como coleccionista de arte y fotógrafo.

Artista carismático, equiparado por la crítica a Nijinsky y Nureyev, Mijaíl Baryshnikov –Misha en el mundillo artístico- ha demostrado una insólita versatilidad ya sea bailando para George Balanchine, actuando con Isabella Rossellini, cantando con Liza Minelli, o participando en la popular serie Sexo en Nueva York (donde interpretaba al amante ruso de Sarah Jessica Parker). En la actualidad dirige el Baryshnikov Arts Center de Nueva York, y acaba de llevar a escena una obra junto al actor Willem Dafoe.

La Contini Art Gallery de Venecia acoge el último proyecto fotográfico del maestro, Dance this way, en el que ha logrado captar a los bailarines en acción. Los precios de estas sugerentes imágenes oscilan entre 25.000 y 39.000 euros.

“Durante dos décadas usé una cámara convencional de 35mm y realicé, principalmente en blanco y negro, paisajes tradicionales, retratos e instantáneas de mis viajes. Rechacé las oportunidades obvias de fotografiar la danza, pensando que los resultados serían aburridos e innecesarios. Más adelante mientras hojeaba viejos libros de fotografía de danza — en particular Ballet de Alexey Brodovitch y Ballet en acción de Paul Himmel— descubrí que al renunciar a una imagen nítida en favor de unos contornos borrosos y figuras amorfas era posible transmitir la emoción de la danza en vivo –explica Baryshnikov- Las fascinantes fotografías tomadas por Ilse Bing de bailarinas de cancán en el Moulin Rouge, así como las fotos del Errante de Balanchine, y quizás lo más importante, los recientes retratos de Alexandra Beller en Dancer que captó Irving Penn me confirmaron que se puede atrapar la emoción del movimiento sin destruirla.”

¿Cómo nace su interés por la fotografía?
En mis periplos alrededor del mundo solía viajar con una pequeña cámara Nikon con la que tomaba imágenes en blanco y negro de rostros, paisajes, multitudes… cualquier cosa que me llamara la atención. Todo empezó hace unos cuarenta años.

¿Cómo describiría su filosofía como fotógrafo? ¿Quiénes son sus referentes?
El trabajo que he estado desarrollando durante los últimos diez o quince años ha versado sobre el movimiento, principalmente la danza, y mi idea era tratar de representarla de una forma que me gustaría pensar que es única. Alexey Brodovitch, Ilse Bing e Irving Penn han influido en toda mi obra fotográfica.

El proyecto que expone actualmente en la Galería Contini de Venecia es el primero centrado en exclusiva en la danza. ¿Qué sensaciones quería transmitir a los espectadores? ¿Cómo ha sido el proceso de trabajo de Dance this way?
En realidad, se trata de mi tercer proyecto sobre el movimiento (los otros dos eran Dominican Moves sobre las danzas populares dominicanas y Merce My Way, un estudio sobre la compañía Merce Cunningham Dance Company), pero ésta es la antológica más exhaustiva que he hecho hasta la fecha. Espero que los espectadores puedan experimentar la emoción y el placer que he vivido mientras trataba de “cazar” esos momentos especiales que insuflan vida a una imagen. Me gusta pensar que consigo detener el tiempo aunque sea sólo una milésima de segundo, permitiendo que, de alguna manera, el movimiento respire dentro del marco.

Usted es también un renombrado coleccionista de arte. De los centenares de obras que ha reunido a lo largo de cuatro décadas, ¿cuáles tienen un significado especial para usted?
Nunca me he considerado un coleccionista serio, tal vez la palabra que mejor me defina sea la de “acumulador”. Tengo la sensación de que me atraen sobre todo los artistas que trabajaron en el teatro a finales del siglo XIX. Las obras de Jean Cocteau, Christian Bérard, Leon Bakst y Alexandre Benois están entre mis favoritas.

¿Cómo le seduce una obra de arte?
Generalmente me siento atraído por las cosas con las que me identifico. Esto explica por qué acabé coleccionando obras de arte que tienen que ver con el teatro. En realidad me intriga todo lo que consigue que me pare un momento y tenga que dedicarle una segunda mirada.

¿Hay algún creador de su colección personal con quien le hubiera gustado colaborar? ¿O algún artista actual?
He tenido la suerte de colaborar, de una u otra manera, con algunos de los artistas representados… Trisha Brown, Merce Cunningham y David Salle, por ejemplo, pero no me importaría sentarme y tener una conversación con alguno de los artistas de mi colección.

Entre las obras de su colección figura un diseño para el ballet Carmen del artista español Antoni Clavé. ¿Cómo llegó a sus manos? ¿Cuáles son sus recuerdos de España?
Este diseño fue un obsequio de Roland Petit. Clavé hizo el diseño de vestuario para el ballet Carmen de Petit y Roland me lo regaló cuando hicimos juntos una producción televisiva de Carmen. Me encanta España y he trabajado allí en múltiples ocasiones. Es un lugar fascinante con una historia artística muy rica y confío en tener motivos para regresar muchas veces en el futuro.

¿Hay artistas plásticos en su círculo de amigos?
Ahora que lo pienso, ¡tengo un montón de amigos que son pintores o artistas plásticos!. Uno de mis más viejos amigos es Julio Larraz, pintor cubano, pero también están Aldo Semenzato, Louise Fishman, Santo Loquasto y, por supuesto, Pedro Almodóvar.

¿Cuál es el momento más memorable que ha vivido en el escenario?
¡Espero que aún esté por llegar!.

Vanessa García-Osuna
Contini Art Gallery. Venecia
Hasta el 15 de noviembre
www.continiarte.com