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Un viaje a África para rodar un video con Michael Jackson, cambió la vida al afamado fotógrafo Nick Brandt.

Elefante sobre la tierra desnuda, Amboseli, 2011 © Nick Brandt, 2013 Cortesía ATLAS Gallery, Londres

El nombre de Nick Brandt (Londres, 1966) está asociado indisolublemente a África. Famoso por sus poderosas fotografías en blanco y negro, deudoras de Steichen y tan distintas de las imágenes coloreadas y llenas de acción de sus contemporáneos, Brandt nació en Londres, y estudió pintura y cine en el Central Saint Martins College of Arts and Design. En 1992, se mudó a California y se granjeó una reputación dirigiendo vídeos musicales de célebres artistas, entre ellos, Michael Jackson quien lo eligió para cinco de sus vídeos. Fue precisamente en 1995, mientras rodaba con el rey del pop el vídeo Earth Song en Tanzania, cuando quedó subyugado ante la belleza de la fauna africana. Aquella experiencia cambiaría totalmente su compromiso como artista. Cuando concluyó el rodaje del vídeo, Brandt sintió que la única manera de expresar su amor por los animales era inmortalizándolos en imágenes. En el año 2000, se embarcó en un proyecto para retratar la belleza de África oriental antes de que ésta desaparezca completamente por la destructora mano del hombre. Fruto de ello son las tres series fotográficas que ha realizado hasta la fecha. A través de la tierra arrasada, la última parte de la evocadora trilogía se exhibe hasta el 10 de noviembre en la ATLAS Gallery de Londres. Esta propuesta profundiza en el tema abordado en las otras dos series – En esta tierra y Cae una sombra – que denuncian las amenazas que acechan a los paisajes naturales y la fauna nativa africana. Brandt consigue impactantes primeros planos de los animales gracias a que se acerca al máximo a su modelo sin usar el zoom. “La personalidad de los animales solamente puede capturarse cuando estás muy cerca de ellos”, sostiene. Los emblemáticos retratos de animales que le han dado la fama ofrecen una visión sombría de África. Aunque los paisajes retienen la intensa belleza de sus anteriores obras y los animales aparecen en toda su majestuosidad, en muchas imágenes late un trasfondo de tragedia y destrucción. Esta es la primera vez que Brandt incluye personas en sus fotografías (los guardias forestales que deben evitar la caza furtiva) y ello evidencia su deseo de explorar temas nuevos. Las imágenes más angustiosas son las de las espeluznantes cabezas trofeo que han proliferado por el paisaje africano y las de cuerpos calcificados de murciélagos y aves que se encuentran perfectamente conservados en las orillas del lago Natrón, un lago salado situado en el norte de Tanzania.

Durante la pasada década, Brandt ha observado como la población de elefantes, leones y otros grandes mamíferos se desplomaba, una historia en la que el hombre está implicado tanto como destructor como salvador. Con la creación de su Fundación (Big Life Foundation), Brandt pone su talento para evitar que la pesadilla se consume.

Respecto a su actual exposición, Ben Burdett, el director de la ATLAS Gallery ha declarado entusiásticamente: “Esta exposición llega en un momento en que cada subasta de fotografía parece establecer un nuevo récord para Nick Brandt. Su firma pertenece al exiguo grupo de fotógrafos cuyo trabajo alcanza regularmente cifras de seis ceros. En 2009, durante su última individual en Londres, algunas obras se agotaron antes incluso de inaugurarse la exposición. Brandt siempre atrae a un público de perfil elevado, y nos estamos preparando para que esta muestra suscite un frenesí.” Tendencias del Mercado del Arte ha charlado con el renombrado fotógrafo que reside en una granja en Topanga Canyon, cerca de Los Ángeles, junto a su mujer Orla y una numerosa familia de animales adoptados.

¿Recuerda su primera experiencia en África?
Antes de dedicarme a la fotografía era director de cine. Hice un viaje a Tanzania para filmar el video musical que hice con Michael Jackson, Earth Song, y eso me brindó la oportunidad de contemplar en vivo una enorme cantidad de animales en la naturaleza, habitantes de vastos parajes, algo que ya no volveremos a ver en Europa ni América. Aquella experiencia, como era de prever, me cambió totalmente la vida.

¿Qué le inspira de la naturaleza salvaje?
Hay algo profundamente icónico, incluso mitológico, en los animales de África oriental y meridional. También hay algo intenso y conmovedor en sus llanuras— esas vastas praderas verdes y onduladas salpicadas de acacias, gráficamente perfectas, bajo un inmenso cielo. Verlas te acelera el corazón, te encoge el estómago.

¿Cómo definiría estas imágenes?
Desde el principio tuve una visión en mente: quería crear una elegía. Este proyecto fotográfico probablemente sea el último testamento de un extraordinario mundo natural y de sus habitantes que están desapareciendo ante nuestros ojos. Quería mostrar a estos animales como espíritus individuales, como criaturas sensibles tan dignas de vida como nosotros.

¿Cómo ha sido el proceso creativo?
Todas mis fotografías tienen formato medio y siempre son en blanco y negro. No utilizo teleobjetivos, ni zooms, ni lentes estabilizadoras de imagen. En mis cámaras no uso el enfoque automático, el medidor de luz ni el motor drive. Sólo quiero mantener la imagen pura y simple. Fotografío en blanco y negro, porque aparte del aspecto puramente estético (la imagen en blanco y negro tiene una naturaleza gráfica más persuasiva), acentúa la impresión de que las imágenes son de una época anterior. Como si los animales que aparecen fueran un vestigio de un tiempo lejano, o ya estuvieran muertos. Uso película fotográfica, como he hecho siempre. Esto le otorga a las imágenes un aire de atemporalidad que no podría conseguir de otro modo. De alguna forma, todo lo que hago parece estar diseñado, de forma perversa, o incluso masoquista, para aumentar mis posibilidades de arruinar y echar a perder el máximo número de disparos en el proceso. Y luego viene la espera para captar ese instante decisivo…

Retomando su compromiso medioambiental ¿cómo calificaría la situación?
En la actualidad la fauna salvaje africana está viviendo un apocalipsis de proporciones continentales. La causa principal es la creciente e insaciable demanda de partes de animales desde el Lejano Oriente, y también debido al conflicto por el espacio que enfrenta cada vez más a personas y animales a medida que aumenta la población humana. Están matando elefantes a un ritmo estimado de 35.000 al año. ¡Esto equivale a liquidar anualmente al 10% de su población!. Puede hacer las cuentas y calcular el poquísimo tiempo que nos queda. Y es la misma crisis que está diezmando a leones, rinocerontes, guepardos, entre otras muchas especies.

¿Por qué decide crear una Fundación?
Al principio, la idea de establecer mi propia Fundación para abordar este problema parecía, como poco, oportunista. Pero he visto la destrucción desplegándose ante mis ojos. El increíble ecosistema de África Oriental vive momentos críticos pues carece de protección real efectiva o significativa. Inicialmente pensé que era imposible que yo pudiera hacer algo. Pero no es bueno estar enojado y tener una actitud pasiva. Debes enfadarte y hacer algo activamente.

¿Ha habido resultados?
En esta región crítica de África Oriental, sentí que podíamos poner nuestro granito de arena para proteger un extraordinario ecosistema de ocho millones de metros cuadrados que es el hogar de una de las mayores poblaciones de elefantes que sobreviven aún en África. A los tres años de funcionamiento de Big Life, con 310 guardias en 31 puestos de vigilancia, el número de muertes en la región ha empezado a descender. La nuestra es la única organización en África Oriental que ha coordinado equipos contra los cazadores furtivos que operan en ambos lados de las fronteras de un país. Los animales no distinguen las fronteras. Ni los cazadores furtivos. Así que nosotros tampoco debemos tenerlas en cuenta.

¿Queda alguna esperanza?
Si queremos que las poblaciones de animales y los distintos ecosistemas de África tengan alguna oportunidad de sobrevivir en el futuro, la única opción que tenemos pasa por trabajar con las comunidades locales. Así que eso es lo que hacemos. Las políticas de conservación del medioambiente benefician a la gente y la gente apoya la conservación.

V. García-Osuna
www.atlasgallery.com
https://biglife.org