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Inicio » Archivo » Patrizia Sandretto Re Rebaudengo: “Llevo el coleccionismo en la sangre”

Patrizia Sandretto Re Rebaudengo (Turín, Italia, 1969), una de las grandes coleccionistas de arte contemporáneo del mundo, comenzó a coleccionar en los años 90, adquiriendo trabajos de artistas que estaban iniciando su carrera. Hoy en día ha reunido más de 2.000 obras de artistas que son referentes del arte de los últimos cuarenta años.
Casada con Agostino Re Rebaudengo, descendiente de una de las más nobles familias del Piamonte, tiene dos hijos, Eugenio, de 23 años, y Emilio, de 21, a los que inculca su pasión por el arte y el mecenazgo, no en vano en Italia la han bautizado como “nuestra Peggy Guggenheim”.
Cuando su casa se quedó pequeña para albergar una colección que no dejaba de crecer, Sandretto buscó una nueva ubicación en la propiedad familiar de los Re Rebaudengo, un palacio del siglo XVIII en Guarene d’Alba, una pequeña ciudad a 40 kilómetros de Turín. Allí, en 1995, nació su fundación de arte sin ánimo de lucro, con el objetivo de promocionar a los artistas, financiarlos, divulgar el arte contemporáneo y mantener relación con otras instituciones artísticas –como la Tate Modern de Londres, el MoMA de Nueva York y otros museos–. Cada año la fundación invita a tres jóvenes comisarios para conocer artistas, galerías, museos, para después realizar en Guarene una exposición de las obras de los artistas italianos que han conocido. En 2002, el arquitecto Claudio Silvestrini ideó una sede adicional, a las afueras de Turín, un edificio minimalista concebido como taller para los artistas, un espacio expositivo de 1.500 metros cuadrados, auditorio y laboratorio.
La Fundación Santander presenta en Madrid la exposición Espíritu y Espacio. Colección Sandretto Re Rebaudengo, inspirada en las obras de El Greco, en su particular división entre lo celestial y los terrenal, que reúne las 124 obras más representativas de su colección, entre video, instalaciones, pintura, escultura, fotografía, tapices y obra sobre papel, realizadas por cerca de 70 artistas, entre ellos Damien Hirst, Anish Kapoor, los hermanos Chapman, Maurizio Cattelan y Cindy Sherman. Comisariada por Francesco Bonami, esta muestra hace hincapié en que la dicotomía entre espíritu y espacio se halla en el origen de gran parte del arte actual.

Usted dice que España es su segundo país … ¿Qué recuerda de sus veranos en la Costa Brava?
De pequeña pasé largos periodos en España con mis padres. Teníamos una casa en Cadaqués en la que nos refugiábamos tanto en verano como en invierno. Siempre he amado la naturaleza salvaje y el encanto de la Costa Brava. No olvido el mar bravío y el cielo límpido de ciertas jornadas de invierno acompañadas de un viento cortante.
Cadaqués tiene esta naturaleza ‘destructiva’ y es un lugar vivo, frecuentado por artistas. Recuerdo la casa de Dalí y el Teatro Museo de Figueres. España es una tierra espléndida y un lugar de arte y cultura, donde se funden la tradición y la innovación. Presentar una selección de mi colección en la Fundación Santander es un honor y una satisfacción.

¿Cuándo se descubre como coleccionista?
¡Coleccionar forma parte de mi ADN!. De pequeña coleccionaba pastilleros, y los tenía todos rigurosamente catalogados y pacientemente numerados en un pequeño cuaderno. Todavía hoy sigo coleccionando joyas, piezas de época, aquellas que lucían las estrellas de Hollywood de los años 40 y 50, broches con colores centelleantes. El arte me ha acompañado desde que era niña.
He crecido rodeada de cuadros y antigüedades de mi familia. Acompañando a mis padres he visitado innumerables museos de arte antiguo, y conozco bien las grandes obras de los antiguos maestros. Sin embargo, no sentía que este clase de obras pudieran formar parte de mi historia personal. En 1992, hice mis primeras adquisiciones, obras de Carla Accardi, Salvatore Scarpitta, Tano Festa y Mario Merz. Son piezas contemporáneas, realizadas a finales de los años 50 y principios de los 60. Me divertía la idea de empezar una colección con obras que se hubieran hecho en la época en que yo había nacido.
Yo me perdía mirando aquellos primeros cuadros, colgados en las paredes, sentía que casi me hablaban, de cualquier forma, me pertenecían. Y así me acerqué al arte contemporáneo. No tenía una preparación específica en historia del arte. Me licencié en Economía y Comercio, mi bagaje no tenía nada que ver con el arte. Comencé a hojear y a leer con interés catálogos y libros de arte contemporáneo, y también a intensificar mis visitas a galerías y museos. Pero, sobre todo, tuve la suerte de poder conocer personalmente a los artistas, de conversar con ellos. Y se me abrió un nuevo mundo.

¿Hay otros coleccionistas en su familia?
Mi madre siempre ha coleccionado porcelana de Sévres y Meissen.

¿Qué piezas de su colección tiene en su casa?
¡Adoro todas las obras de mi colección!. Cada una representa un momento de encuentro, de diálogo y de confrontación con los artistas. Cuando pienso en lo que me transmite cada obra, siento una profunda emoción que me gustaría compartir con todo el mundo. Por eso es tan importante para mi exponerlas en otros museos. Las que tengo en mi casa suelen cambiar muy a menudo, porque las prestamos a museos internacionales o bien forman parte de proyectos específicos de la Fundación.
Siempre me invade una cierta sensación de tristeza cuando saco alguna fuera de mi casa. Pero después me siento recompensada al verlas expuestas en otros espacios y al saber que todos pueden disfrutarlas. Esto me pasó cuando se llevaron las obras para la exposición de la Fundación Santander. Pero cuando las vi en Madrid, sentí una emoción indescriptible.

¿Tiene un presupuesto fijo para adquisiciones? ¿Cuál ha sido la más cara?
Las colecciones son un reflejo de las personas que las han constituido. La mía, seguramente, cuenta mi recorrido personal por el arte contemporáneo. Cada una de mis obras revela una parte de mi personalidad.
¡Me fascina el arte que te hace pensar!. No me interesa comprar artistas ya consolidados o ‘los sospechosos habituales’. Es importante comunicarse con el artista, entender la evolución de su obra, por eso sigo a algunos a través de los años. Normalmente compro obras concretas, no nombres. Y mi presupuesto es limitado. Cuando los artistas superan ese límite, se salen de mi radio de acción. Esto me ha pasado, por ejemplo, con Maurizio Cattelan, lo último que estuvo a nuestro alcance fue La rivoluzione siamo noi, luego ya ha sido imposible. Un gran esfuerzo económico fue la coproducción del video de Douglas Gordon y Philippe Parreno Zidane. A 21st Century Portrait.

¿Qué tipo de arte le estimula?. ¿Qué clase de obras no le interesan nada?.
Me gusta el arte conceptual, minimalista. No me atraen los trabajos kitsch o demasiado pop, ni me interesa el arte excesivamente espectacular; prefiero el arte comprometido, que tenga un sentido más político y social. Las colecciones deben reflejar la realidad que les rodea y deben representar el “Zeit- geist”, o lo que es lo mismo, el espíritu de su tiempo.

Como mecenas ¿Goza de algún tipo de beneficios o ayudas fiscales?
En Italia, la normativa fiscal no es especialmente favorable con quienes constituyen y sostienen las instituciones culturales. Las leyes son complejas y de difícil comprensión; en consecuencia son muy desconocidas, y desgraciadamente poco usadas. El IVA del 20% sobre la adquisición de obras de arte, incluso cuando quienes compran son instituciones culturales, no es un incentivo.

¿Le gusta visitar los estudios de los artistas?
El arte contemporáneo ofrece una gran ventaja respecto al antiguo: te permite conocer a los artistas. Hubo un primer viaje especial, a Londres en 1992, durante el cual visité los estudios de Anish Kapoor y de Julian Opie, entre otros. Y recuerdo con gran emoción otro a Los Ángeles donde conocí a Charles Ray, Paul McCarty, Sharon Lockhart, Lary Pittman y Catherine Opie.

Usted posee dos obras de Damien Hirst. ¿Qué le atrae de su obra? ¿Conoce personalmente al artista?
Así es, tengo dos trabajos suyos: The acquired Inability to Escape, Inverted and Divided (1993) y Love is Great (1994). Me gusta Hirst porque sus obras tienen un gran impacto visual y emotivo y tratan las inquietudes de nuestro tiempo: la eterna sublimación de la decadencia. Hirst habla de la fascinación de la provocación. Con elementos poéticos y aparentemente hermosos, habla de la muerte y el dolor. Le conocí en los años 90, en la inauguración de su exposición. Y hemos vuelto a coincidir recientemente en Florencia, con motivo de la presentación de su calavera de diamantes titulada For the Love of God. ¡Es un divo muy huidizo!.

¿Qué criterio ha seguido para formar su colección?. ¿Tiene algún modelo de Fundación que le inspire?
Al principio, me centré en distintas áreas temáticas: arte británico, arte de Los Ángeles, arte italiano, arte femenino y fotografía. En los últimos años, como coleccionista, siento la necesidad de una visión no demasiado limitada a una lectura por categorías específicas, zonas geográficas y género. En un mundo globalizado, el arte no tiene fronteras y es difícil no fijarse en países como India, China, Rusia. En 1995, creé la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo, es una entidad sin ánimo de lucro que trabaja para sostener y promover a los jóvenes artistas y sus obras. La fundación me ha permitido colaborar con las instituciones más importantes del mundo. En Europa existen fundaciones similares a la mía. Con ellas hemos creado el proyecto europeo FACE constituido por: Fondazione Deste, Atenas (Grecia), Fondazione Ellipse, Cascais (Portugal), La Maison Rouge, París (Francia), Magasin 3, Estocolmo (Suecia) junto con la mía.

Si tuviera que desprenderse de su colección. ¿De qué obras jamás se separaría?
¡Espero no tener que hacerlo nunca! Deseo que mis hijos sientan el mismo amor por la cultura y el arte contemporáneo que yo.

¿Cuál ha sido su último gran descubrimiento?. ¿Hizo alguno en Arco?
Conocí a Tauba Auerbach en la Bienal del Whitney de Nueva York del año pasado, y después le compré alguna de sus obras. Estoy siguiendo también el trabajo del joven artista italiano Alberto Tadiello y de la joven americana Aurel Schmidt. Entre las últimas adquisiciones están Ingrouth (2009), un trabajo del famoso artista suizo Thomas Hirshhorn, que expondrá en el pabellón de Suiza en la Bienal de Venecia del 2011. La obra de Pae White se compró para exponerse en la muestra de la Fundación Santander.
También sigo a algunos artistas españoles que han estado presentes en Arco: Ibon Aranberri y Dora García. Ibon Aranberri ha sido seleccionado para la exhibición de Francesco Bonami Un’Espressione Geografica, realizada para celebrar los 150 años de la unidad de Italia. La exposición se inaugura en las salas de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo de Turín el próximo 19 de mayo. Dora García representará a España en la Bienal de Venecia del 2011.

Formas de patrocinio
La Fundación Sandretto Re Rebaudengo se involucra en la financiación de proyectos artísticos de diferentes formas. “La primera es la de invitar a los artistas y producir sus obras, eso hicimos con Patrick Tuttofuoco, Christian Frosi y Flavio Favelli. Otra opción es que los artistas propongan sus proyectos y soliciten apoyo económico para producir sus obras. Esto ocurrió con Douglas Gordon y Philippe Parreno, cuando participamos en la producción de la obra Zidane. A 21st Century Portrait, realizada en colaboración con Palomar Pictures y Anna Lena Films.
La tercera posibilidad es que produzcamos obras para eventos importantes como ha sucedido con Doug Aitken, Luisa Lambri, Steve McQueen y Goska Macuga, invitados a la Bienal de Venecia.
En este último caso, yo decido personalmente qué obras quiero producir para mi casa: como el pasamanos de la escalera realizado por Marzia Migliora, o la obra de Patrick Tuttofuoco para la piscina. En todos estos casos de producción, no significa que las obras pasen automáticamente a formar parte de la colección. En realidad producir no significa adquirir la obra, si nadie la compra se la queda el artista. Si por el contrario decidimos adquirirla, la pagamos aunque tal vez pidamos un descuento. Toda la parte económica se negocia con la galería que es un eslabón fundamental en la cadena del sistema del arte contemporáneo”, explica Patrizia Sandretto.

Esquiando con Aitken
“La relación con el artista es fundamental – reconoce la coleccionista- Me gusta discutir con ellos sobre arte, política o cualquier tema de actualidad. Me encanta visitarles en sus estudios y con muchos de ellos mantengo una relación directa. En algunos casos se forja incluso una amistad. Como me ha pasado con Doug Aitken con quien voy a esquiar cuando viene a Italia. ¡Con él mis hijos han tenido su primera experiencia con el surf en California!.”

Epifanía con Anish Kapoor
“Permanece indeleble en mi memoria la primera vez que entré en el taller de Anish Kapoor, durante un viaje a Londres que hice en 1992, para conocer los estudios de los artistas y las galerías –evoca Sandretto- Se consolidaba en aquellos momentos la “British wave”, con su fuerza y sus mensajes demoledores. El encuentro con Kapoor y sus incisivos y potentes trabajos, aquellos colores y formas ancestrales, me provocaron grandes emociones. Fue muy enriquecedor hablar con él, conocer más sobre su trabajo.”

Vanessa García-Osuna

Sandretto