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Inicio » Entrevista » Pedro Moreno Meyerhoff, soledad y plenitud

Pedro Moreno-Meyerhoff (Barcelona, 1954) tiene el estudio en el barcelonés barrio de Sant Gervasi. Al abrirnos la puerta, sale Drako corriendo para recibirnos. “Es un bulldog francés”, dice Pedro. “¿Habla francés?”. “Sí, y lee a Proust”. Nos reímos con la ocurrencia, mientras nos adentramos en algo más profundo recordando la magdalena de Proust y todo el tiempo que vamos perdiendo sin saborearlo. Él pinta lo que ve en un momento dado, la lentitud con la que trabaja funde el pasado con el presente y, a pesar de su sentido del humor y de su personalidad risueña, sus pinturas desprenden una cierta melancolía por la conciencia del carácter efímero del tiempo y de la vida, como muy bien expresa con la fragilidad de las rosas de su jardín y con escenarios abandonados, donde parece haberse detenido el tiempo, que ya nadie mira. Su estudio descubre un hombre ordenado, no en vano es también doctor en Derecho Procesal. Frente al caballete, un sofá, en el que puede descansar mirando el cuadro que está pintando y un gran espejo, indispensable para tener perspectiva de la obra en curso. Hizo su primera y única exposición en Barcelona en 1990 y goza de una importante carrera internacional ligada a la galería Claude Bernard de París. Ahora, sus pinturas y dibujos pueden verse de nuevo en Barcelona, en la Galería Marlborough. [Marga Perera. Foto: Carmen Secanella]

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