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Inicio » Entrevista » Viaje al centro del arte

Fruto de décadas como asesores de prestigiosos coleccionistas Thea Westreich-Wagner y Ethan Wagner comparten sus secretos para formar una colección.

La asesoría que Thea Westreich-Wagner y Ethan Wagner dirigen en Nueva York lleva más de tres décadas aconsejando a coleccionistas de Estados Unidos y Europa con el lema de “servir al coleccionista con discreción y confidencialidad”. Además son comisarios de exposiciones, editores de libros de artista y conspicuos coleccionistas de arte contemporáneo. Atesoran cerca de 800 obras que en el futuro serán donadas al Whitney Museum of American Art y al Centre Pompidou. Ambas instituciones tienen previsto exponer la colección en el 2015.

Los Wagner han condensado su experiencia en el libro Collecting Art for Love, Money and More (Phaidon, 2013) por ahora solo disponible en su versión en inglés. En él, ofrecen consejos prácticos para navegar por las procelosas aguas del mundo del arte, y dan las claves para comprar obras de arte, tratar con las galerías, descubrir nuevos talentos y acceder a las mejores piezas. Los Wagner han experimentado en sus propias carnes lo que les dijo el conocido coleccionista americano Howard Rachofsky: “Lo que empieza como un pasatiempo se vuelve un hobby, más adelante una obsesión y al final una enfermedad”. Pero también comparten filosofía con el mecenas Raymond Nasher, quien aseguraba: “Cuando te interesa el arte, miras el mundo de una manera distinta, con los ojos más limpios y más sensibilidad”.

Negociar la compra de una obra de arte proporciona una emoción única a los coleccionistas apasionados. ¿Han experimentado esa sensación alguna vez?
¡Desde luego!. Siempre que adquirimos una pieza nueva volvemos a sentir esa emoción. Si la obra no nos despierta esas sensaciones no la compramos. Y seamos sinceros, la emoción no te la da conseguir un gran descuento en el precio o la posibilidad de que su valor económico aumente con el tiempo, sino la obra en si misma, y también la idea de poseer y vivir con algo que creemos es muy especial.

Adquirir una obra de arte proporciona una descarga de adrenalina, una sensación de aventura, de estar vivo. ¿qué obras les hicieron sentir así?
Prácticamente todas las compras que hemos hecho durante todos estos años, ya fueran pequeñas obras en papel o instalaciones del tamaño de una habitación.

Han declarado que no hay nada como el descubrimiento, la caza y la captura. ¿Cuáles han sido los descubrimientos más apasionantes?
Clasificar los descubrimientos en una especie de orden jerárquico es imposible porque con el tiempo algunos artistas pueden avanzar en nuestra cabeza mientras que otros retroceden durante un tiempo. Las obras de arte con las que vivimos están muy presentes en nuestra experiencia visual, pero siempre estamos cambiando las cosas de sitio, instalando de nuevo esto o aquello. Esta escala varía todo el tiempo. Por ejemplo, visitar un museo o una galería en la que expone un artista que hemos coleccionado o estamos a punto de coleccionar, o visitar a un artista en su estudio, puede hacer que ese artista gane más importancia en nuestra mente. Nuestros descubrimientos más apasionantes están en nuestra mente, siempre en perpetuo estado de cambio.

En el libro dicen que algunos coleccionistas influyentes pueden fijar el valor de un artista contemporáneo. Y, al hilo de esto, ¿puede alguien, con un sueldo normal, ser coleccionista?
En nuestro libro prestamos mucha atención a las posibilidades de coleccionar con recursos limitados. Aunque pueda sonar incongruente, la realidad es que no es necesario ser muy rico para coleccionar arte. El trabajo de artistas jóvenes y emergentes a menudo son cifras de cuatro ceros (hablo de dólares). El desafío reside en distinguir qué artistas están haciendo que el arte avance con sus prácticas; quienes tienen algo original que decir y si pueden hacerlo de un modo convincente y sugestivo. Más que dinero, el coleccionismo requiere curiosidad y conocimiento; mucho mirar y pensar.

¿Es el precio un indicador de valor artístico? ¿Por qué parecen los medios obsesionados con el dinero y los precios del arte?
A corto plazo, el precio y el valor artístico pueden ser cosas diametralmente opuestas. Por lo general suelen alinearse con el tiempo, aunque este es un proceso que puede llevar décadas. Y en algunos casos el precio y el valor artístico jamás llegan a corresponder. En cuanto a la obsesión de los medios con el dinero en el mundo del arte, tal vez sea porque los precios son una información fácil de incluir en un artículo. Los precios proporcionan una puntuación práctica. Es difícil de imaginarse un artículo periodístico que aborde en profundidad el mérito artístico o la falta de éste cuando reseñe las obras que salen en una subasta. El hecho es que tanto el público, como muchos coleccionistas, se sienten estimulados por los récords y por saber quién está arriba y quién abajo.

¿Pueden algunos coleccionistas influir en lo que otros compran e impulsar el mercado de un artista en concreto?
Para bien o para mal, sí. El arte es, en gran parte, un mercado no regulado, y es de sobra conocido que existen ‘grandes’ coleccionistas que suben los precios de un artista en subasta o que compran grandes cantidades de obras del mismo creador para aumentar el valor de sus propiedades. Pero también hay importantes coleccionistas cuyas preferencias e intereses encaminan a otros coleccionistas hacia obras que poseen verdadero mérito artístico, y con el tiempo eso también influye en los precios del mercado.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de adquirir arte como inversión?
Como cualquier otra cosa que se compra como inversión, por ejemplo acciones o propiedades inmobiliarias, quienes tienen conocimientos juegan con ventaja. Por el contrario, aquellos que se dejan llevar pueden llegar tarde o tomar decisiones erróneas.

En las últimas décadas se ha disparado la apertura de museos por todo el mundo. ¿Qué piensan de esto?
Sin duda, el aumento del número de nuevos museos en el mundo así como la expansión de instituciones existentes refleja un interés creciente por el arte, en particular, por el arte contemporáneo. Como amantes del arte, y sabiendo cómo influye el arte en nuestra manera de entender el mundo que nos rodea, no podemos estar más encantados de este crecimiento.

Otro de los cambios más notables es el aumento exponencial del número de bienales. ¿Cómo lo valoran?
Esta tendencia refleja también un interés creciente por el arte. En febrero del año pasado estuvimos en Cochin, en la India, coincidiendo con la primera bienal que se celebraba en el país. No nos pasó desapercibido que la mayor parte de los visitantes fueran jóvenes, muchos de ellos veinteañeros. Estaban allí no para buscar un artista por el que apostar sino más bien para saber más sobre la época que les ha tocado vivir en el planeta. Se fijaban en el trabajo de aquellos artistas que abordan en sus obras asuntos políticos, sociales, económicos y ambientales, expresiones artísticas que aspiran a ofrecer una mayor comprensión de los problemas actuales y un modo más ilustrado de ver el mundo en que vivimos.

¿Tiene la crítica de arte actual alguna influencia sobre el mercado?
Los críticos de arte hoy sienten que su trabajo se ha visto relegado por la aplastante influencia del mercado. Aún así siguen haciendo su trabajo, algunos de ellos muy bien. En la actualidad puede que no sean tan influyentes como el mercado, y esto no es bueno, pero para los coleccionistas interesados y curiosos, los críticos y los historiadores te abren la mirada y esto tiene un valor incalculable.

¿Cómo definirían sus intereses como coleccionistas?
Siempre hemos entendido el coleccionismo como un viaje de descubrimiento; una travesía marcada por nuevas avenidas, giros inesperados y también rutas ya familiares pero que, sin embargo, nos alegraba transitar. Dudo que nuestra colección tenga un tema fácilmente reconocible, pero estamos seguros de que es coherente con nuestras propias sensibilidades e intereses, y sobre todo, reúne un montón de arte excepcional.

¿Cómo empezaron a comprar arte?
Es justo decir, que como la mayoría de los coleccionistas, nuestros comienzos fueron vacilantes. Con el tiempo fuimos sintiéndonos más seguros para afirmar lo que nos gustaba y lo que no. En el caso de Thea, empezó coleccionando artistas de la llamada The Pictures Generation: Jeff Koons, Christopher Wool, Richard Prince, Cindy Sherman entre otros. En el caso de Ethan sus primeros intereses se dirigieron a los Outsider Artists, como Bill Traylor, Reverend Howard Finster, the Philadelphia Wireman y otros creadores en esta línea. Durante los últimos veinte años hemos coleccionado arte contemporáneo como pareja, y aunque parezca increíble, nuestras elecciones e intereses casi siempre coinciden.

¿Hay alguna obra que tenga un significado especial para ustedes?
La obra y actitud de Marcel Duchamp es una enorme influencia. Y también la dedicación y perseverancia de aquellos artistas que no disfrutan de gran éxito financiero y que son una fuente de inspiración continua para nosotros.

V. García-Osuna

Collecting Art for Love, Money and More por Ethan Wagner y Thea Westreich Wagner.
PVP: 29.95 euros. Phaidon 2013.
www.phaidon.com