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Inicio » Exposición » Expresionismo alemán: la emoción pura

“Mi arte no se puede comprar. No quiero cambiar mi sentimiento por ningún tesoro terrenal. No me interesa el dinero, la fama y el honor. Prefiero echarme en la hierba entre flores radiantes, sentir el viento acariciarme y pasarme todo el día soñando”, dijo Otto Mueller,  quien, como los demás expresionistas alemanes, no sólo quería crear arte sino también una nueva ética. El expresionismo surgió en Alemania antes del estallido de la Primera Guerra Mundial y tuvo dos grandes exponentes: El Puente (Die Brücke), con sede en Dresde y El Jinete Azul (Der Blaue Reiter), activos en Múnich y Murnau, en torno a los cuales se formaron comunidades artísticas diferentes que, sin embargo, tenían en común el deseo de transformar el arte y la sociedad. Un siglo después el Deutscher Expressionismus, sigue inspirando a las nuevas generaciones de pintores y coleccionistas. [Franz Marc, El sueño, 1912. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza]

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