Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia, personalizar y analizar tu navegación, mostrar publicidad y anuncios basados en tus intereses
Si sigues navegando, consideramos que
Para obtener más información entra en la sección de Política de cookies

Inicio » Archivo » Javier Sierra: “Todos somos buscadores de belleza”

Javier Sierra

Un autor de best-sellers, Noah Charney, entrevista a otro, Javier Sierra, en una conversación exclusiva para Tendencias del Mercado del Arte. Ambos novelistas han publicado elogiados trabajos de ficción y no-ficción, los dos han enseñado Historia del Arte y han presentado programas en televisión.
Javier Sierra es uno de los autores más vendidos y más queridos por el público español. En esta entrevista Sierra habla acerca de su trabajo, sobre cómo surgió su pasión por los misterios históricos del arte y los viajes en el tiempo.

¿Cómo decidió convertirse en escritor e historiador de arte?
La vida decidió por mí. Nací en Teruel, una pequeña ciudad al noreste de España, que posee una historia larga y apasionante.
En el pasado fue una encrucijada para los musulmanes, cristianos y judíos, y todos ellos dejaron sus huellas en documentos y construcciones. Era sólo cuestión de tiempo que me interesara por ese patrimonio y entrara en contacto con
las leyendas e historias del pasado que hablan de magia y tesoros perdidos. Ese fue, sin duda, el comienzo. Por eso, cuando crecí decidí convertirme en cuentacuentos, en uno que utilizaría las maravillas del pasado (artísticas incluidas) en sus escritos.

¿Cuándo empezó a escribir? ¿Recuerda el primer relato o manuscrito que escribió?
Conservo una buena colección de mis primeros escritos, que se remontan a cuando yo tenía ocho años. Es un puñado
de cuentos sobre temas sobrenaturales y, también, acerca de la historia del Descubrimiento de América, un gran argumento en aquellos días en las escuelas españolas, que todavía cautiva a mi imaginación.

¿Cómo influye su herencia española en los temas que elige y el estilo de su escritura?
Mucho. Mis primeras lecturas de Cervantes (algo ‘obligado’ en mi país) me llevaron a un mundo en el que era posible
conectar, al mismo tiempo y al mismo nivel, la materia y el espíritu. Esa influencia aún aflora en la mayoría de mis escritos, especialmente en mis libros de ficción.
Estoy agradecido a la historia española, tan rica e influyente en la civilización moderna, aunque me sorprende que la mayoría de españoles contemporáneos no sean conscientes de esto.

¿Cómo empezó a trabajar en la televisión?
Mi primera visita a un plató de televisión ocurrió cuando tenía 17 años. Me hicieron una entrevista en un programa muy popular en todo el país, y aquella experiencia resultó esclarecedora. Descubrí una forma diferente de contar las cosas, más rápida y directa que ninguna otra. Y decidí dar el salto a ese mundo, primero como colaborador habitual en algunos programas y más adelante como presentador. Pero una vez cumplido ese objetivo, me di cuenta de que la televisión sólo deja una impresión superficial en las mentes de los espectadores, nada que ver con la literatura, cuyo impacto es más profundo… y mejor.

¿Cómo surgió la idea de “La cena secreta”? ¿Concibió el libro en un momento especial?
En los primeros borradores de mi libro, la trama se centraba en Marsilio Ficino, el hombre que había traducido al
latín los textos de Platón. Si bien tuvo una vida apasionante, me preguntaba si los lectores modernos entenderían realmente su “mente hermética”. Decidí entonces buscar un icono universal que encarnara esas mismas ideas, y me di cuenta de que La Ultima Cena de Leonardo da Vinci era un ejemplo perfecto. Me enamoré de esa pintura. Existía un mensaje oculto tras su interpretación “oficial”, decidí investigarlo y revelarlo en mi novela… Y, por supuesto,
¡Marsilio Ficino mantuvo su papel clave en el libro!

Por su experiencia y fascinación por los misterios históricos, ¿por qué cree que el público encuentra tan atrayente resolver misterios históricos?
Tiene que ver con nuestro enfoque moderno sobre las “versiones oficiales” que existen sobre cualquier asunto. Después del 11 de Septiembre, Occidente empezó a cuestionarse si los políticos dicen siempre la verdad; las teorías conspirativas y la disposición a sumergirse en la historia para investigar esas “falsedades oficiales” se ha convertido en algo obligado.
Es por eso que este tipo de temas son tan interesantes. De alguna manera, nos hacen pensar por nosotros mismos.

Existen montones de libros mediocres, más entusiastas que precisos, que tratan sobre misterios sin resolver, pero los suyos son inteligentes, eruditos y serios. ¿Cómo hace para asegurarse que sus libros son fiables y académicamente rigurosos, sin dejar de ser amenos?
¡Estoy de acuerdo! Se ha publicado demasiada basura sobre misterios en los últimos años. La buena noticia es que, al
final, los lectores aprenden a distinguir los mejores libros y a rechazar el resto.
El único secreto para conseguir un buen libro sobre estos asuntos es tener sentido de la responsabilidad. Uno debe ser responsable de las fuentes de información que utiliza –o descarta- y comprobar cada partícula de información.

Usted cultiva tanto la ficción como la no ficción. ¿En qué difiere su enfoque en cada género? ¿Tiene más facilidad con la ficción o con la no ficción?
En mis libros de no-ficción planteo interrogantes sobre misterios históricos, mientras que en los de ficción trato de resolverlos usando retazos de imaginación. ¡Ésa es mi fórmula!. Y debo admitir que la no-ficción me resulta sencilla, porque me formé como periodista y es más cómodo referir que crear.

¿Qué consejo le daría a un aspirante a escritor y a un admirador de sus libros?
La fórmula de las “tres L”: ¡Leer, leer, leer!

Usted es particularmente bueno hablando en público, lo que no suele ser el caso de los grandes escritores. ¿Le gusta dar conferencias o prefiere escribir?
Comunicar me hace feliz, a todos los niveles. La escritura te ofrece la oportunidad de pensar y reflexionar, pero cuando tienes una buena idea para compartir, me encanta dar conferencias, hablar por la radio y hacer apariciones en la televisión y charlar en los chats de Internet para difundirlo todo. Cuando aprendes que cada medio exige capacidades diferentes, puedes prepararte para ser lo suficientemente bueno en cada uno de ellas.

“La Dama de Azul” es muy diferente a “La Cena Secreta”. ¿Ha sido intencionado? ¿Cómo se le ocurrió el tema de La Dama de Azul?
En honor a la verdad, quería explicarme a mí mismo la increíble cadena de acontecimientos que vincula a un escritor del siglo XX como yo, con una monja mística de clausura del siglo XVII.
Durante años el azar me estuvo llevando a la ciudad natal de la monja. Al final, incapaz de entender estas coincidencias, decidí escribir un libro de ficción para poner en orden todas mis ideas.

Se han comparado “La Cena Secreta” y “El Código Da Vinci”, ambos best-sellers internacionales en los que La Ultima Cena de Leonardo desempeña un papel clave. ¿Qué opina de estas comparaciones y en qué se diferencian los libros?
Los lectores de ambos libros conocen bien las diferencias. Mientras que El Código Da Vinci es una novela ambientada
en la Francia contemporánea donde las referencias a Leonardo son tangenciales, La Cena Secreta es una novela histórica, localizada en la Italia de finales del siglo XV en la que Leonardo es un personaje central de la trama. Depende de lo que busques en una novela, pero la mía te ofrece la posibilidad de viajar en el tiempo. ¿No es emocionante?

Sus libros de no-ficción tratan, a través de análisis e investigaciones académicas, fenómenos sin resolver. ¿Podría ponerme algún ejemplo? ¿Hay algún proyecto de traducir al inglés su no-ficción?
Mi primer libro de no-ficción es un ensayo sobre las civilizaciones perdidas. Se titula En Busca de la Edad de Oro y en
él comparto con los lectores una década de viajes alrededor del mundo; estudio algunos de los misterios más antiguos como quién construyó las pirámides de Egipto o los astrónomos en América antes de la llegada de los españoles.
Espero que en los próximos años, tanto éste como otros tres libros se traduzcan al inglés… pero todavía no hay ningún plan concreto.

Como historiador del arte a menudo me preguntan por qué a la gente le gusta el arte. Es una pregunta difícil, pero ¿tiene una respuesta?
Supongo que el arte nos gusta por muchos motivos diferentes. Somos buscadores de la belleza de lo sagrado, de la inspiración, del amor, de la paz… Y todos estos elementos se hallan en el arte. Forma parte de nuestra búsqueda más importante: ¡la del interior de nuestra alma!

Si pudiera poseer la obra de arte que deseara y tenerla en su dormitorio, ¿cuál escogería?
¡Vaya dilema! Probablemente querría hacer un agujero en el techo que me permitiera contemplar cada noche el cielo
nocturno. ¡Las estrellas son la fuente de toda forma de arte!

Noah Charney