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Inicio » Archivo » Karlheinz y Agnes Essl: “Entregarse al arte te cambia la vida”

Essl

El coleccionismo a menudo se define como una pasión. Para mí, éste es sólo uno de sus muchos aspectos y lo sorprendente es que las emociones, motivaciones y sentimientos involucrados no puedan describirse con claridad. Además está la curiosidad, el interés por descubrir nuevos caminos en el arte y por descifrar símbolos enigmáticos“, explica el coleccionista austriaco Karlheinz Essl, propietario, junto a su esposa Agnes, de una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes de Europa y a quienes la revista ArtNews incluyó entre los 100 coleccionistas más influyentes del mundo.
Los Essl son los fundadores de BauMax, una compañía de productos y servicios para la casa y el jardín que cuenta con 11.000 empleados en nueve países y que en 2011 facturó 1,5 billones de euros.
Situado a 25 minutos de Viena, en la localidad de Klosterneuburg, el Museo Essl, alberga 7.000 obras de arte de los principales artistas y movimientos del siglo XX que se exponen en un elegante edificio de cinco plantas ideado por el arquitecto Heinz Tesar.
“Nuestros viajes alrededor del mundo siempre han estado determinados por el arte –asegura el coleccionista- Visitamos a los artistas en sus estudios, charlamos con comisarios, acudimos a museos y galerías. Leemos monografías y publicaciones sobre arte, además de estudiar catálogos.
Hemos escogido personalmente todas y cada una de las obras de nuestra colección, algunas conjuntamente, y otras sólo uno de nosotros. Aunque a veces apreciamos las cosas de manera distinta, tras décadas de ver arte juntos hemos alcanzado un cierto consenso básico. No tenemos asesores, pero sí nos influyen nuestras reuniones con importantes representantes del mundo del arte y las visitas a museos y galerías. Pero la decisión final acerca de si un artista puede encajar o no en la colección o sobre qué obra en concreto habría que adquirir, siempre la tomamos nosotros solos. En este sentido nuestra colección puede considerarse subjetiva, pero no aleatoria. Tiene continuidad, saltos y algunos bordes afilados, pero eso le da forma y color.”
La colección Essl tuvo unos comienzos modestos tal como recuerda el señor Essl: “Inicialmente empezamos con obras sobre papel de artistas austriacos, y sólo después de algún tiempo, cuando nuestra situación financiera mejoró considerablemente, pudimos empezar a pensar en adquirir piezas más ambiciosas. Más tarde, decidimos incluir relevantes firmas internacionales. Me acuerdo perfectamente de nuestras visitas a museos en las que descubrimos a Morris Louis, Sam Francis, Frank Stella, Alex Katz o la maravillosa obra de Antoni Tàpies y Eduardo Chillida.
Entre los alemanes nos fascinaban Gerhard Richter, Sigmar Polke, y Georg Baselitz, entre muchos otros. Al principio nos parecía un sueño imposible llegar a poseer pinturas suyas, tenerlas a nuestro alrededor y compartir este placer con otras personas. Al final algunos de estos sueños se han convertido en realidad” manifiesta Karlheinz Essl, con quien Tendencias del Mercado del Arte ha conversado.

¿Cuál fue su primera experiencia con el arte?
En la pared del cuarto de los niños de mi casa paterna había colgado un grabado de Alberto Durero (El Caballero, la Muerte y el Diablo). Aunque era demasiado pequeño para entender el tema, la representación pictórica me fascinó.

Sus primeras adquisiciones llegaron tras una estancia en los Estados Unidos, a finales de los años 50, pero ¿cuándo se empezaron a considerar verdaderos coleccionistas? ¿Tiene su colección un tema?
La colección ha ido evolucionando desde unos humildes inicios hasta alcanzar su envergadura actual. Al principio sólo había grabados, luego incluimos dibujos y acuarelas. En 1975, cuando me hice cargo de la empresa de mi suegro, decidimos invertir parte de las ganancias anuales en obras de arte. Pero cuando nos surgió la planificación de la Schömer Haus [Casa Schömer], sede central de BauMax, en 1987, nos dimos cuenta de que esta colección, que había empezado por puro entusiasmo y amor al arte, estaba preparada para ser exhibida, aunque todavía no tuviera un contorno bien definido.
Así que tras la inauguración de la Schömer Haus, la colección se abrió al público por primera vez. Al principio nos centrábamos más en el arte austriaco, pero tras la caída del comunismo decidimos expandirnos a los países de Europa del Este, no solamente con BauMax, sino también con nuestra colección, insertando así el arte austriaco dentro de un contexto internacional.
Nuestra colección tiene un evidente enfoque en pintura y escultura. Con la apertura del Museo Essl en 1999, el espectro se amplió para incluir también fotografía y nuevos medios. La colección ofrece una panorámica de las tendencias artísticas de los últimos 50 años.

Usted dice que “el arte moderno ha dirigido y transformado nuestras vidas”.
El arte enriquece la vida, amplía tus horizontes y te permite explorar nuevos mundos de experiencias. El arte tiene que ver con la innovación, la creatividad y la espiritualidad. ¡Entregarse al arte te cambia la vida!. Te proporciona una comprensión de diferentes puntos de vista del mundo y de la existencia humana. Todos estos aspectos son plasmados por los artistas de maneras muy diversas.

El núcleo central de su colección es la pintura austríaca de 1945 en adelante. ¿Por qué decidieron empezar a coleccionar artistas extranjeros?
Queríamos averiguar qué tendencias artísticas se habían sabido valorar y comprender en Austria en simultaneidad con la expansión mundial del arte internacional, como el Accionismo Vienés y el movimiento hippie y happening de los años 60. Incluso pretendimos descubrir cuáles eran las tendencias que no habían tenido ninguna repercusión en Austria – me refiero a los movimientos conceptuales y minimalistas o al constructivismo.

Háblenos de los artistas españoles presentes en su colección.
El arte español nos ha inspirado de una manera muy especial a mi mujer y a mí. En nuestra colección están notablemente representados Antoni Tàpies, Antonio Saura y Eduardo Chillida. Conocimos personalmente a Tàpies y a Chillida y llegamos a forjar una amistad con ambos.
Chillida nos invitó a San Sebastián y Tàpies a Barcelona, a sus respectivas casas y estudios. Lamentablemente, estos dos grandes maestros del siglo XX, ya han fallecido. No obstante, siguen vivos en nuestra colección con obras importantes, que siempre presentamos al público en exposiciones individuales o temáticas.

Usted considera importante “tener contacto directo con los artistas para acceder al universo personal de sus fantasías”. ¿Qué artistas le han impresionado más?
Desde el principio de nuestra actividad coleccionista el contacto personal con los artistas de nuestra colección era algo fundamental para mi mujer y para mí. Gracias a las conversaciones personales que teníamos con ellos logramos, poco a poco, entrar en el cosmos de estas personalidades artísticas y así comprender mejor sus obras. Tàpies, por ejemplo, era un artista muy reservado. Visitarle en su estudio implicaba una espera de hasta dos años. Con él, desde el primer momento, llegamos a un acuerdo que se consolidó con el transcurso de los años. La historiadora de arte Bárbara Catoir escribió un libro sobre Tàpies y mencionó que ¡nunca tuvo la oportunidad de visitarle en su casa!. Afortunadamente, mi esposa y yo gozamos de este privilegio. Aún recuerdo el momento en que Tàpies cogió de la mano a mi mujer para conducirla a la biblioteca que tenía en la planta superior de su casa donde le mostró escrituras antiguas sobre pergamino, explicándole su contenido.

¿Con qué artistas han tenido los intercambios intelectuales más estimulantes?
Georg Baselitz, del que poseemos más de 50 obras, es uno de los pilares de nuestra colección. Hemos conversado con él en muchas ocasiones. Hace apenas unas semanas estuve en su estudio de Buch am Ammersee cerca de Múnich. Allí, los conocidos arquitectos Herzog & de Meuron le han construido una nueva casa junto a un espacioso taller. Le visité para hablar de la exposición que estamos organizando en nuestro museo para enero de 2013 con ocasión de su 75 cumpleaños.

¿Se arrepiente de haber dejado escapar alguna obra?
No pueden adquirirse todas las obras que te inspiran y emocionan, bien porque el precio es demasiado alto o porque la obra no está disponible. A veces esto puede provocar que se te salten las lágrimas, pero ésta es la aflicción de todo
coleccionista y hay que aprender a sobrellevarla.

El Museo Essl abrió sus puertas en 1999. ¿Cuáles han sido los momentos más felices?
Probablemente el momento más importante fue el décimo aniversario; organizamos una exposición que suponía a la vez una retrospectiva y un avance de los proyectos futuros. Lo que más nos conmueve son los comentarios que dejan escritos los visitantes [Aquí el coleccionista no se resiste a detallar algunos de los que más le han emocionado: “¡Lo más fuerte y conmovedor que he visto en mucho tiempo! muchas gracias.”; “¡Su museo – una gozada!”; “Sin el matrimonio Essl el panorama de museos en Austria estaría mucho más empobrecido.”; “Un conjunto maravilloso: arquitectura – arte – mucho ambiente. ¡Una experienca muy completa!“; “Sin palabras… solo por esta exposición, por estos cuadros, me alegro de estar vivo.”].

¿Qué obras considera las estrellas de su colección?
Es imposible destacar piezas concretas. Hay tantas obras extraordinarias, que no podemos seleccionar una sola.

¿Qué papel tienen hoy los museos de arte contemporáneo? ¿Para qué sirve el arte?
Un museo de arte moderno es una casa abierta a la comunicación. El Museo Essl ofrece un amplio espectro de apreciación, intermediación y prácticas de arte, llegando hasta la Action Painting [“Pintura de Acción”].
Aquí se reúnen personas que buscan “desempolvar el alma”, usarlo como nueva fuente de inspiración para encontrar nuevas ideas, alegría y entusiasmo con los que afrontar las tareas de este mundo.

Su ‘ballena blanca’
“Le contaré una anécdota sobre la adquisición de la obra Dark Wave [Ola Oscura] de Gabriel Orozco en 2006 –nos dice sonriente Karlheinz Essl- Se trata de una instalación que muestra el esqueleto de una ballena varada en Andalucía, pintado por el artista con círculos concéntricos.
Se presentó como la sensación en la feria Frieze en el stand de la galería White Cube de Londres y suscitó un enorme interés en el mundo del arte. Cuando la vimos, mi mujer y yo supimos enseguida que queríamos adquirirla para nuestro museo. ¡Costara lo que costara!. Además, en aquel momento estábamos inmersos en los preparativos del 35 aniversario de nuestra colección con una muestra muy ambiciosa en la que íbamos a presentar las obras más valiosas. Dark Wave estaba predestinada a convertirse en la pieza estelar dentro de la sala principal –incluso parecía que hubiera sido diseñada ad hoc para la arquitectura del museo. Para hacernos con ella tuvimos que imponernos a unos cinco o seis coleccionistas particulares y otros museos. Recuerdo el tiempo de espera -cinco días- hasta conseguir este gran golpe, como algo tremendamente angustioso. Llegué a sentirme como si yo mismo fuera quien hubiera sacado con un arpón a ese monstruo marino de las profundidades de un mar furioso y embravecido.”

Vanessa García-Osuna