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Inicio » Vida de artista » La colección pionera de Helena Rubinstein

“No existen mujeres feas, sólo perezosas” era uno de los lemas de Helena Rubinstein, una pionera de la industria de la estética que consiguió transformar un modesto salón de belleza en una de las marcas cosméticas más poderosas del mundo. Su éxito empresarial la convirtió en una mujer inmensamente rica y ese dinero le permitió cultivar su gran pasión: el arte más vanguardista. Aunque la carrera profesional de Rubinstein, a la que Cocteau llamó «la emperatriz de la belleza», es sobradamente conocida, su faceta como coleccionista de “artes primeras” no lo es tanto. Una exposición en el musée du Quai Branly-Jacques Chirac de París reivindica este legado reuniendo 65 piezas que en su día formaron parte de su legendaria colección de arte africano, oceánico y precolombino.

[Foto: Helena Rubinstein posando con piezas de su colección africana en el 216 del boulevard Raspail © Lipnitzki / Roger Viollet]

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