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Inicio » Slider home » La transgresión chic de Tamara de Lempicka

“He pintado a reyes y prostitutas, no retrato a nadie porque sea famoso, sino porque me inspira y me hace vibrar” decía Tamara de Lempicka, el gran icono del Art Decó, una artista cuya tumultuosa vida privada con amantes de ambos sexos, fue en paralelo a su éxito profesional. De orígenes aristocráticos, se reinventó en pintora para salir adelante en París después de su exilio de Rusia. Alumna aventajada de André Lhote, en la década de los años 30 era reclamada como retratista por millonarios, estrellas de cine y hasta reyes como Alfonso XIII. El secreto de su éxito, como ella misma explicó: “Fui la primera mujer que hizo una pintura clara, y ahí estuvo mi éxito. Entre cien cuadros, podías reconocer inmediatamente los míos. Las galerías comenzaron a exponerme en sus mejores salas, siempre en el centro, porque mi pintura atraía a la gente. Estaba limpia, estaba terminada.” [Tamara de Lempicka en 1941. Colección Bettman. Getty Images]

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