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Inicio » Entrevista » Miquel Navarro, la concupiscencia geométrica

Miquel Navarro (Mislata, Valencia, 1945) es inquieto y tranquilo, si es que ambas cualidades pueden ser reconciliables. Su taller-estudio de Mislata es asimismo un hábitat cuajado de antónimos: industrial y doméstico, frío y cálido, íntimo y abierto, vacío y lleno, luminoso y sombrío. El artista desprende cierta elegancia desaliñada, otra paradoja. A partes iguales, se muestra sensible y severo, pero de una severidad grecorromana; sus ojos claros miran sin titubeo casi al mismo tiempo que se ensimisman en el pensamiento ausente. Su sonrisa dibuja un arco leve y perfecto que me recuerda a la de los esposos etruscos del sarcófago de Villa Giulia, en Cerveteri. A la extensa trayectoria de este representante fundamental de la Nueva Escultura Española, habría que añadir un extraordinario don para reinventarse e incluso resurgir de las tinieblas con nuevas luces metálicas. [Amalia García Rubí. Foto: Paco Alcántara]