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Inicio » Mercado » Modigliani y la verdad revelada

Junto a Picasso, Brancusi y Matisse, Amedeo Modigliani es considerado uno de los maestros de la escultura moderna. Sin embargo, se diferencia de los otros artistas en que su reputación se cimenta casi exclusivamente en una serie de obras únicas, todas ellas realizadas durante una efímera explosión de creatividad en la que alumbró veintiséis esculturas, todas ejecutadas en Montparnasse en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial. Como señaló el artista británico Augustus John tras su primer encuentro con la escultura de Modigliani en 1913, estas “cabezas de piedra me conmocionaron. Incluso sufrí alucinaciones. Creía ver en la gente con la que me cruzaba por la calle el rostro de quienes habían posado para él. ¡Y todo eso sin tener que recurrir a la hierba india!. ¿Podría ‘Modi’ haber descubierto un aspecto nuevo y secreto de la ‘realidad’?.” Debido a que Modigliani fue tan aclamado por su pintura, a veces se pasa por alto que el artista se veía a sí mismo principalmente como escultor. Había anhelado serlo desde que descubriera a Miguel Ángel en su juventud. Pero no fue hasta conocer a Constantin Brancusi en París en 1909 cuando comenzó a hacer sus propias esculturas, aprendiendo, bajo la dirección del rumano, a tallar, primero en madera, y luego en piedra. Entre 1911 y 1914, Modigliani produjo casi toda su escultura, muy pocas pinturas y un gran número de dibujos y gouaches, todos ellos relacionados con una escultura o con proyectos escultóricos. El 13 de mayo, Christie’s ofrece en Nueva York una de estas emblemáticas creaciones tridimensionales, una cabeza esculpida en roca arenisca y datada entre 1911 y 1912, que sale a pujas entre 27 y 36 millones de euros.

Modigliani