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Inicio » Mercado » Picasso y Marie-Thérèse, un idilio imperecedero

Ella era una adolescente burguesa; él tenía 45 años y era un artista de fama mundial que deambulaba por los bulevares de París en busca de un encuentro casual. Eran Marie-Thérèse Walter y Pablo Picasso. Sus caminos se cruzaron en la noche del sábado 8 de enero de 1927, en las afueras de las Galeries Lafayette, donde la joven había acudido a comprarse una blusa. El biógrafo del genio, John Richardson, describió a Walter como una mujer de cabellos dorados, ojos azules y sensuales formas. “Me gustaría hacerle un retrato -le dijo el artista- Presiento que haremos grandes cosas juntos. Soy Picasso.” Pocos días después Marie-Thérèse ya posaba para él en su estudio en la orilla derecha del Sena y no pasaría mucho tiempo antes de que se convirtiera también en su amante. Su apasionado idilio definiría la siguiente década en la vida y el arte del malagueño. Este monumental y tierno retrato de su amada, Busto femenino de perfil (Mujer escribiendo) pintado en Boisgeloup el 1 de abril de 1932, busca dueño hoy en la sede londinense de Sotheby’s por 51 millones de euros.

Picasso