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Inicio » Mercado » Preparándose para el nuevo día a día

Mami Kataoka
Presidenta del CIMAM
Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno

Tras unos meses en los que museos de todo el mundo han permanecido cerrados, algunos países comienzan a relajar su estado de emergencia y los museos reanudan poco a poco sus actividades. Diversos medios de comunicación publican estos días informes que analizan el impacto sin precedentes [de la crisis] en los museos. Las situaciones varían sustancialmente entre los diferentes modelos de museos, lo que hace poco realista generalizar y sugerir soluciones universales.
Durante este tiempo, los miembros de la Junta del CIMAM – Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno – han estado debatiendo las implicaciones para los museos y cuál podría ser la contribución de ésta organización como plataforma esencial para los profesionales de los museos de arte moderno y contemporáneo.
Somos conscientes de que los efectos de las turbulencias en el ecosistema artístico serán significativos, y que los museos tendrán que replantearse mucho de lo que hasta ahora se ha dado por sentado.
Como respuesta inmediata a la situación, el CIMAM ha puesto a su disposición un conjunto de Precauciones para los museos durante la pandemia COVID-19, que contiene medidas de seguridad para su reapertura y la reanudación de la actividad. Este documento toma como base ejemplos de las respuestas elaboradas por la National Gallery Singapore, M+ Hong Kong y el Mori Art Museum durante el brote inicial de coronavirus a principios de este año. Y seguiremos compartiendo experiencias sobre cómo los museos están respondiendo a la pandemia. Con ese fin, recientemente volvimos a lanzar un llamamiento para las Buenas Prácticas de Museos en un Tiempo de Crisis Global, que tiene por objeto reunir ejemplos de las mejores prácticas de los museos durante la actual coyuntura con el objetivo de garantizar un acceso continuado e inclusivo a la cultura.
Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos es la dramática pérdida de ingresos derivada del cierre de los museos, al tiempo que el aplazamiento y la cancelación de exposiciones y eventos podrían llevar a la merma de ingresos por patrocinios. Suponiendo que el impacto económico mundial sea a largo plazo, éste también pone en jaque la futura financiación filantrópica de los museos. Incluso cuando reabramos nuestras puertas, el distanciamiento social y el aforo limitado de visitantes socavarán los modelos de negocio de aquellos museos cuyos ingresos dependan fundamentalmente de las entradas vendidas. Esto será particularmente duro para aquellos modelos estrechamente supeditados a las exposiciones taquilleras. Por consiguiente, tendremos que reconsiderar lo que ha venido siendo la norma a la hora de organizar exposiciones, tales como el traslado de grandes contingentes de obras de arte fuertemente aseguradas, el transporte por mensajería o el diseño de muestras a gran escala, entre otros.
Las restricciones a los viajes internacionales dificultarán especialmente que los museos de arte moderno y contemporáneo inviten a los artistas a viajar desde todo el mundo, lo que supondrá la pérdida de una fuente de energía vital para la institución y sus públicos. Algunos de nosotros ya estamos creando nuevos equipos para la gestión de la crisis y perfilando planes de continuidad.
Otro desafío es el rápido desarrollo y las necesidades de los programas online. Museos de todo el mundo han puesto en marcha programas digitales durante el confinamiento. Dado que la distancia social y las restricciones a viajar continuarán y la gente tendrá que pasar aún más tiempo en casa, incluso después de que los museos reanuden sus actividades, este ámbito virtual seguirá siendo un importante paralelo junto con la experiencia real. Sin embargo, dado que no todos los museos cuentan con suficientes recursos económicos y humanos para seguir desplegando iniciativas online, es posible que la fuerte inversión requerida para implementar y mantener los canales digitales no cuente con apoyo financiero.
En estas circunstancias, es inevitable que nuestra atención se dirija a las comunidades locales y a los artistas. Para ayudar a los creadores locales y regionales a mantener sus actividades, los museos deben trabajar estrechamente con ellos. Debemos preguntarnos cómo podemos seguir siendo relevantes y valiosos para nuestra propia comunidad y la sociedad en general mientras mantenemos nuestra proyección internacional. Pensar en lo local desde una perspectiva regional más amplia, en términos de Europa, Asia y el Pacífico o América, por ejemplo, podría ser una forma de asegurar la conexión y la relevancia duradera. También sería más importante que nunca la colaboración con nuestros colegas de todo el mundo, promoviendo asociaciones y compartiendo propuestas para sostener la comunidad artística mundial. A largo plazo, es obviamente el momento de que los museos se comprometan seriamente con el calentamiento global y la sostenibilidad. La COVID-19 podría ser sólo el comienzo de una crisis global más profunda. Hay voces que sugieren que se trata de un proceso de autodepuración para el planeta, o una advertencia de la naturaleza sobre el exagerado antropocentrismo. Es una de las cuestiones más apremiantes para el sector museístico, y el momento actual es el idóneo para abordarlas.
Hay mucho más sobre lo que discutir y es una gran oportunidad para que el CIMAM se reinvente a sí mismo. ¿Qué puede hacer en un momento de crisis sanitaria mundial? Aunque nadie sepa la dirección correcta para afrontar lo que está por venir, la fuerza del CIMAM reside en que podemos compartir nuestras mejores prácticas y posibles soluciones entre nuestros más de 600 miembros.
Soy consciente de que la actividad anual del CIMAM se centra en su Conferencia Anual, que es una reunión física, y una oportunidad maravillosa de reunirnos con nuestros colegas de la comunidad mundial. Sin embargo, esta crisis nos ha hecho considerar otros canales de reunión que no exigen desplazamientos físicos, y que podrían celebrarse incluso varias veces al año. En breve anunciaremos a nuestros miembros más detalles sobre las nuevas iniciativas relacionadas con las plataformas virtuales para el debate.
Teniendo en cuenta las incertidumbres que envuelven al sector museístico, el CIMAM necesita abogar por la importancia de los museos para contribuir a nuestras vidas y al bienestar social. Los museos brindan una valiosa oportunidad para que los seres humanos aprecien el arte y la belleza, se encuentren con lo familiar y lo desconocido, contemplen el significado de la vida y la muerte, imaginen el futuro aprendiendo del pasado y se reconozcan en los otros. Es nuestra responsabilidad como profesionales de la comunidad mundial que los museos de arte moderno y contemporáneo afronten y superen esta situación a través de la solidaridad. Nuestro «nuevo día a día» no ha hecho más que comenzar.

Mami Kataoka