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Inicio » Mercado » La costurera de Rusiñol viaja a Londres

Pintada en 1894, La costurera, Sitges, pertenece a una serie de cinco interiores con vistas a un jardín, ejecutada entre 1891 y 1895 por Santiago Rusiñol (Barcelona, 1861-Aranjuez, 1931). Este lienzo es uno de los lotes principales de la venta que Sotheby’s celebra hoy en su sede londinense; su estimación es de 90.000 a 135.000 euros y es propiedad de una institución americana. El primer plano de esta serena composición está ocupado por un salón tenuemente iluminado, típico de las sencillas casas de Sitges, el pueblo de pescadores cercano a Barcelona popularizado por Rusiñol como destino para artistas. En su interior, una costurera zurce una tela en una atmósfera de serena calma, absorta en sus pensamientos. Al fondo, una puerta se abre a un patio o huerto, bañado por la luz del sol y enmarcado por el arco de la puerta. Esta visión del exterior funciona como un cuadro dentro de un cuadro. De las cinco pinturas que ejecutó, tres se encuentran actualmente en museos públicos, entre ellos el Cau Ferrat de Sitges, el museo-atelier de Rusiñol, para el que él mismo eligió personalmente las obras expuestas. Las otras dos se hallan en el MNAC de Barcelona y en el Museu d’ Art de Girona, respectivamente. Rusiñol estudió con Tomás Moragas y expuso ya en 1878, cuando aún se expresaba en un estilo realista convencional. En 1889 marchó a París con Miguel Utrillo y otros artistas. En la ciudad del Sena, junto con su amigo Ramon Casas, que vivía con él en el Moulin de la Galette, comenzó a pintar imágenes suburbanas de París, principalmente del barrio bohemio de Montmartre, e interiores con figuras. Los cuadros parisinos se expusieron en Barcelona en 1890 y 1891 y abrieron el arte catalán a una nueva ola impresionista influenciada por Edgar Degas y James Abbot McNeill Whistler. Su obra ejemplificó un nuevo modernismo concordante con la renovación cultural que se estaba produciendo en Cataluña, de la que Rusiñol, no sólo como pintor sino también como intelectual, era un líder indiscutible. A partir de 1897 se asoció con artistas e intelectuales que se reunían en el ya famoso café barcelonés de Els Quatre Gats, del que también formaba parte el joven Pablo Picasso. 

Rusiñol