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Inicio » Mercado » Sorpresa en el desván

Un trastero lleno de cachivaches viejos en una casa de París albergaba una sorpresa para sus dueños que acababan de heredar la vivienda: un jarrón imperial chino de porcelana familia rosa. Ignorantes de su valor, sus propietarios lo trasladaron hasta las oficinas de Sotheby’s en París dentro de una caja de zapatos. Cuando el especialista Olivier Valmier, la abrió quedó asombrado por la calidad de la pieza. Investigaciones posteriores revelaron que era un ejemplar único producido por los mejores artesanos de la época para el emperador Qianlong (1735-1796) y valorado entre 500.000 y 700.000 euros. Su salida hoy a pujas ha levantado enorme expectación. Curiosamente, el único jarrón con forma y diseño parecido, que ahora se exhibe en el Museo Guimet de París, fue adquirido por Ernest Grandidier más o menos en la misma época, hacia 1890, a Philippe Sichel, un marchante de arte asiático activo en París a finales del siglo XIX y uno de los primeros paladines del arte japonés en Francia. Este jarrón fue producido por los talleres de Jingdezhen para las magníficas cortes del emperador de Qianlong.  Las porcelanas familia-rosa son extremadamente raras en el mercado. En las contadas ocasiones en que se ofrecen en subasta son objeto de una competencia feroz; por ejemplo, a principios de año en Hong Kong se vendió un cuenco por  más de 25 millones de euros. Estas porcelanas eran producidas en los hornos imperiales de Jingdezhen y fueron concebidas como artículos únicos, a veces parejas, pero jamás en grandes cantidades. Los esmaltes yangcai estaban pensados para ofrecer el efecto más opulento y lujoso posible. El cuerpo de este jarrón está decorado con un paisaje con ciervos, grullas y pinos, todos ellos símbolos auspiciosos de salud y longevidad. El jardín probablemente se inspira en uno de los parques imperiales diseñados para el deleite del emperador.

Jarron