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Inicio » Mercado »  Christie’s subasta obras de la Colección Varez Fisa 

Christie’s Londres ofrece hoy una selección de piezas emblemáticas de la colección personal de la familia Varez Fisa, entre ellas, objetos tan singulares como la estatua helenística de una muchacha, un elaborado bargueño del siglo XVII o una máscara cubista de Kiki de Montparnasse esculpida en bronce por Pablo Gargallo. También abundan hermosos ejemplos del arte religioso español, además de pinturas de Giambattista Tiepolo, Juan de Arellano y Bernard Buffet, y un anillo papal del siglo XV que evoca el poder de la fe. Nuestros artistas y artesanos están bien representados con obras como un exquisito óleo sobre cobre de Luis Paret y Alcázar, una naturaleza muerta de Alejandro de Loarte, y una alfombra de Cuenca del siglo XVII. El repertorio de piezas que se licitan, que abarca un periodo de mil años, está liderado por una obra maestra de Bartolomé Esteban Murillo, San José y el Niño Jesús estimada entre 3,5 y 5,5 millones de euros.
Reconocido como uno de los más grandes artistas de la España del siglo XVII, la mayor contribución de Murillo al arte barroco fue su cambio en la interpretación estricta de los temas religiosos católicos por un enfoque infinitamente más empático y humano. Esta pintura demuestra el excelente sentido de la composición y la pincelada del maestro sevillano, que recuerda las técnicas de Tiziano y Rubens (cuya obra habría contemplado en Madrid cuando visitó la ciudad entre abril y diciembre de 1658).
En este lienzo Murillo recrea una entrañable escena familiar -San José sostiene tiernamente la mano del Niño Jesús mientras lo presenta al espectador, y ambas miradas nos interpelan directamente. Si el Concilio de Trento, casi cien años antes, había declarado a José nutritoris domini, una noción establecida por decreto del Papa Gregorio XV en 1621, fue Murillo quien visibilizó este concepto. Aquí, un fuerte y vigoroso San José, que tiene un sorprendente parecido con el Cristo adulto, se presenta como un modelo de autoridad paterna que guía y presenta al Niño Jesús, ejemplo de la obediencia filial.
Murillo volvió a las representaciones de San José y el Niño Jesús en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera; éstas pueden dividirse invariablemente en dos grupos: cuadros de cuerpo entero en los que José toma con dulzura la mano del Niño, y composiciones más íntimas con Cristo dormido o bien siendo acunado en los brazos de José. La delicadeza de la paleta y el estilo de Murillo se corresponde perfectamente con la naturaleza tierna de estas obras, y no resulta sorprendente que fueran los encargos más populares entre sus clientes.

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