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Inicio » Archivo » Tevau, el dinero pluma

Carmen Marcos, subdirectora del Museo Arqueológico Nacional, escribe en nuestro número de enero un artículo sobre una de las obras más singulares del museo madrileño que figura entre las piezas expuestas en la sección La moneda, algo más que dinero. “Entre los muchos y diversos objetos utilizados a lo largo del tiempo como dinero, el tevau, conocido también como “dinero pluma”, es uno de los más llamativos y famosos –escribe Marcos- Procede de Santa Cruz, un grupo de islas pertenecientes al archipiélago de las Islas Salomón, al sureste de Papúa Nueva Guinea, un lugar en los Mares del Sur donde se han conservado los nombres con los que los exploradores españoles bautizaron estas tierras descubiertas en el siglo XVI. Salomón remite al rey bíblico y a las riquezas en metales preciosos del mítico país de Ofir, pero los tesoros de estos archipiélagos no son ni de oro ni de plata. Aquí la riqueza se mide y valora por otros parámetros, con objetos como estas sugerentes espirales rojas. El tevau es una cinta de fibra vegetal de unos siete centímetros de ancho, que puede llegar a alcanzar una longitud de cerca de diez metros. Se trata de una especie de largo cinturón enroscado en forma de rueda que lleva adheridas miles de minúsculas plumas de un pequeño pájaro, el mielero cardenal, de vibrante color escarlata en cabeza y lomo y negro en cola y alas, que vive de libar el néctar de las flores en la selva tropical. En el pasado, para los habitantes de las islas Santa Cruz, estas espirales eran objetos de valor, reserva de riqueza y signos de prestigio de su propietario ocupando un capítulo destacado en la economía y las costumbres de su sociedad. Se fabricaban exclusivamente con fines dinerarios y de intercambio, aunque no eran una forma de dinero para todo tipo de usos.”

Tevau, el dinero pluma
[Imagen: ©MAN/ Fernando Velasco]