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Inicio » Noticias » Un Cézanne magistral a subasta

Una amplia gama de obras maravillosas, de calidad museística y procedencia excepcional, muchas de las cuales salen al mercado por vez primera en varias generaciones, argumentan la venta vespertina de Arte Impresionista y Moderno que Christie’s celebra en Londres el 4 de febrero. Los 44 lotes que se dispersan son un reflejo del dinamismo creativo, los desarrollos artísticos y el influyente legado de los artistas que despuntaron en estas categorías. La subasta está liderada por Vista de L’Estaque y el Castillo de If un cuadro que Paul Cézanne pintó entre 1883 y 1885, y que se licita por primera vez desde que fue adquirido en 1936 por Samuel Courtauld, fundador de la ilustre Courtauld Gallery y el Institut of Art de Londres. Su precio de salida es de 10,4 a 15,7 millones de euros.
La excepcional calidad, rareza y frescura de Vista de L’Estaque y el Castillo de If seducirá a coleccionistas e instituciones de todo el mundo que podrán optar a hacerse con un paisaje señero de Cézanne. Adquirido por uno de los grandes connoisseurs del siglo XX, el mecenas de las artes y filántropo Samuel Courtauld, el pedigrí de esta pintura es irreprochable. El cuadro permaneció en su colección particular durante toda su vida y, a su muerte, cumpliendo sus deseos, fue entregado a la Courtauld Gallery. Courtauld fue de los pioneros en reconocer el talento de Cézanne y eso favoreció la formación de la mayor colección pública de obras del artista francés en Gran Bretaña.
Este lienzo fue ejecutado durante una de las últimas visitas que Cézanne hizo a L’Estaque, pequeño puerto pesquero de su Provenza natal, donde acudía con asiduidad desde mediados de 1860 en busca de inspiración. Esta tela es un raro exponente del tratamiento que Cézanne hizo de este icónico tema; su formato vertical dota a la composición de una elegante dignidad destacando, además, la notable concentración de forma y color.
La espléndida panorámica captada por el pintor desde el punto más alto de la ciudad, por encima de los tejados de las casas, enfocando la mirada hacia la bahía de Marsella y las lejanas islas de Frioul, fueron el fundamento de algunos paisajes más innovadores que Cézanne pintó en su carrera, en los cuales dejó constancia de que su único objetivo era «hacer del Impresionismo algo tan sólido y duradero como el arte de los museos.»
La distribución estable y armoniosa de las formas dentro de la composición, con amplias bandas horizontales de mar, cielo y tierra, enmarcadas por venerables pinos, es profundamente deudora de la tradición del paisaje clásico de Poussin.
Al mismo tiempo, la transformación constructiva que Cézanne hace de la vista urbana convirtiéndola en una geometría arquitectónica de planos superpuestos es poderosamente moderna, tal y como reconocería la siguiente generación de artistas de vanguardia. «El descubrimiento de su obra le dio un vuelco a todo» exclamó Braque, quien viajó a L’Estaque en repetidas ocasiones durante los años formativos del Cubismo.

Cézanne - Samuel Courtauld