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Inicio » Vida de artista » Yayoi Kusama, del dolor a la gloria

El periplo vital de Yayoi Kusama se desarrolla en dos continentes y abarca casi un siglo. Nacida en una pequeña ciudad del Japón rural llegó a la capital mundial del arte, Nueva York, con una maleta cargada de kimonos de seda y hambre por triunfar como artista. Aunque la Gran Manzana no se lo puso fácil consiguió destacar como una de sus artistas más personales y subversivas. En el camino no dejó de reinventarse: de la pintura al dibujo, de la escultura al cine, y de la performance a la instalación. Nada consiguió detenerla, ni siquiera su frágil salud mental, que la llevó a internarse en el psiquiátrico en el que vive desde hace 40 años. “He convertido en arte mis problemas psicológicos” ha dicho, y el resultado es una obra que conecta con el público de una forma inusitada, de hecho, algunas de sus exposiciones han sido auténticos taquillazos. A sus 92 años, Kusama está más de actualidad que nunca. Grandes museos e instituciones le dedican este año un merecido homenaje. El primero en festejar su legado es el Jardín Botánico de Nueva York con una exposición, Cosmic nature, que celebra el amor por las plantas de la artista a través de instalaciones inmersivas y monumentales esculturas florales. En el continente europeo, las citas están en Berlín, en el centro Gropius Bau que acoge una retrospectiva que sintetiza sus siete décadas de carrera, y Londres, donde la Tate Modern presenta dos de sus famosas Infinity Rooms llenas de espejos concebidas para que el espectador pueda experimentar la sensación de infinito. [Kusama with pumpkin, 2010 © Cortesía Ota Fine arts Tokio, Singapur, Shanghai; Victoria Miro, Londres, David Zwirner, Nueva York]

YAYOI-KUSAMA