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Inicio » Reportaje » El zoo imaginario de los Lalanne

Los Lalanne, François-Xavier (1927-2008) y Claude (1924-2019) formaron una de las parejas artísticas más dinámicas del siglo XX.  A los 18 años, François-Xavier nacido en la localidad de Agen, al sur del país, se mudó a París y alquiló un estudio en el Impasse Ronsin, un oscuro callejón de Montparnasse que se convirtió en el corazón de una vibrante comunidad de artistas. Su vecino era Constantin Brancusi, a quien visitaba a menudo para compartir vodka y cigarrillos. El gran escultor rumano introdujo a Lalanne en el círculo de los surrealistas, entre ellos Max Ernst y Man Ray, quienes ejercieron una innegable influencia en el joven artista. En 1952, en una exposición, conocería a su futura esposa, Claude. Representados por el poderoso galerista Alexandre Iolas (el descubridor de Warhol) sus obras eran ensalzadas por famosos artistas y coleccionistas de su generación. En un reciente homenaje a la pareja, el presidente francés Emmanuel Macron manifestó: «Los Lalanne inventaron un mundo de hombres con cabeza de col, bañeras hipopótamo, un escritorio-rinoceronte, dedos de caracol y manzanas con boca, que se funden en una aleación única de imaginación, humor y poesía, obras que reinventan lo familiar y lo funcional, al tiempo que inyectan en la sustancia de la vida contemporánea un poco de la locura onírica de los cuentos de hadas y del desorden sublime de la naturaleza». [Foto: Cortesía_ Sotheby’s]

Retrato-de-Claude-and-François-Xavier-Lalanne