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Inicio » Entrevista » La Colección de Sylvain y Dominique Lévy

El auténtico viaje del descubrimiento no consiste únicamente en buscar nuevos paisajes, sino también en tener nuevos ojos…” escribió Marcel Proust y esa reflexión ha guiado a Sylvain y Dominique Lévy quienes, después de más de treinta años coleccionando artistas occidentales como Francis Bacon, Basquiat o Dubuffet (y españoles como Tàpies y Manolo Valdés), sin hablar una palabra de chino y con un conocimiento somero de la escena artística del gigante asiático, se lanzaron a la aventura más emocionante de sus vidas: coleccionar arte contemporáneo chino.

Para Sylvain Lévy, el país oriental vive un momento clave de su historia: “Estoy convencido de que dentro de treinta años el arte de esta época será considerado fundamental. Es el espejo de lo que está sucediendo hoy: los artistas chinos se están volviendo globales, tienen una presencia online creciente y viajan por todo el mundo. Sienten arraigo por la tradición, viven un presente muy intenso y tienen la cabeza puesta en el futuro. Todo esto hace de su arte actual algo tremendamente interesante, e incluso, único.” La DSL Collection se compone de cerca de 250 obras firmadas por los artistas más reputados y es considerada un referente internacional. “El inicio de la colección lo propiciaron dos encuentros: el primero fue con Lorenz Helbing en ShangART Gallery, en Shanghai. Allí descubrimos por primera vez el arte chino y su inmensa diversidad. Teníamos muchas ganas de empezar una colección, pero el problema era cómo encontrar referencias para entender este arte desde la perspectiva de nuestra propia cultura. El segundo encuentro fue con Martina y Yang Jiechang; fueron ellos los que nos dieron la llave para acceder a este mundo, ya que aceptaron ayudarnos a crear la colección. Gracias a ellos se nos abrieron las puertas de los estudios de muchos artistas y –más importante aún- fuimos capaces de construir una colección desde un punto de vista chino, y no occidental.”

Un cuadro del artista Ding Yi fue la semilla de esta colección construida de forma metódica y centrada en piezas de gran formato e instalaciones, muchas de ellas generosamente cedidas hoy en museos e instituciones de todo el mundo para paliar el déficit de proyección internacional de los artistas chinos del que habla la crítica Iona Whittaker, residente en China: “Los artistas chinos están produciendo obras originales, llamativas y con alto contenido emocional, pero por una serie de razones que aún persisten, su producción permanece en la periferia de los grandes discursos del arte contemporáneo internacional.” Los Levy ven su colección como un proyecto en curso, y con el propósito de hacerla accesible a todo el mundo la han publicado online. Desean que su colección, bautizada con sus iniciales (Dominique y Sylvain Levy) trascienda los límites tradicionales del término para convertirse en una especie de marca, actual e intemporal. “Para nosotros no se trata tanto de acumular obras sino que nuestro objetivo es construir un nuevo modelo de coleccionismo para el siglo XXI.”

La DSL Collection ha sido distinguida con el Art Newspaper Asia Prize, un premio que también ha ganado el MOCA de Los Angeles y el Museo de Arte Contemporáneo de Shanghai. Ofrecemos un avance de la entrevista que publicamos en nuestro número de junio.

¿Cuándo empezaron a coleccionar?
Fue en los años 90, animados por el ejemplo de mi cuñado cuya familia llevaba años coleccionando. De su mano descubrimos los secretos del coleccionismo, un arte que tiene que ver con la curiosidad y con saber mirar. Mi primera adquisición fue un Francis Bacon del que, lamentablemente, me desprendí hace 20 años.

 Toda su colección puede verse online ¿por qué es importante para ustedes llegar a una audiencia global? ¿Cómo les ayudan las nuevas tecnologías a compartir su colección?
La mayoría de los coleccionistas entienden su colección como un jardín secreto y no la comparten con nadie salvo con otros amigos o cuando hacen préstamos a museos, cuidando de resguardar su identidad tras la cartela de “colección privada”. Aunque respeto totalmente esa actitud nosotros, sin embargo, decidimos abrir la nuestra porque deseábamos compartir con los demás nuestro descubrimiento de China. Hay muchas maneras de conectar con la gente a través del arte. Naturalmente la mejor es ver las obras en vivo. Pero la tecnología puede proporcionarte una experiencia diferente. Puedes llegar “a todo el mundo, en cualquier parte”. Con las redes sociales tu mensaje se vuelve más sólido porque puede ser compartido.

Sylvain y Dominique Lévy