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Inicio » Entrevista » El Bosco, pintor de lo liminal

El enigmático universo de El Bosco, poblado de criaturas fantásticas y espeluznantes, intrigó a maestros del psicoanálisis como Freud, Lacan y Jung, que interpretaron las turbadoras visiones del artista holandés como una proyección de nuestros sueños atávicos.

Ningún artista ha encarnado mejor lo liminal que Hieronymus Bosch, el pintor renacentista cuya obra está siendo reivindicada en diversas exposiciones con motivo del quinto centenario de su hipotético fallecimiento (se sabe muy poco de su vida y los estudiosos sólo pueden suponer las fechas de su nacimiento y muerte). El Bosco fue más conocido por sus visiones creativas del infierno, que pintó en varias de sus obras, incluyendo su opus magnum: el tríptico El jardín de las delicias. La imagen del infierno como campo de batalla devastado donde los demonios torturan a los condenados (a menudo con métodos sexuales o irónicos alusivos a los pecados cometidos en vida), emerge del pincel y fértil cerebro de El Bosco.

Su infierno también se parece mucho a una escena de batalla realista, donde hay grupos de demonios que violan, mutilan y asesinan. Las pinturas de El Bosco son una proyección del subconsciente, y el hecho de que en su obra haya imágenes recurrentes y paisajes surrealistas, liminales, significa que su pincel e imaginación proyectaron el inconsciente.

Su pintura obsesiona, divierte, está llena de oscuridad y fantasía.

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