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Inicio » Reportaje » El sacerdote maltés y el Caravaggio robado

A distancia, la pipa apretada entre los dientes, la nariz aguileña y la frente prominente enmarcada por una mata de pelo plateado tonsurado, uno podría pensar que el Padre Marius Zerafa, fraile dominico, historiador del arte y antiguo director de los Museos de Malta, ronda los setenta años. Viéndole seducir y charlar con las señoritas, impartir una conferencia sobre Caravaggio, bailar en una fiesta y esbozar una sonrisa, podría pensarse que se trata de un veinteañero. Pero el Padre Zerafa tiene unos animosos 85 años, y ha llevado una vida plena dedicada al arte (tanto como pintor como explicando a los maestros antiguos a los que admira) que incluye un episodio particularmente dramático en el que desarticuló una banda criminal y recuperó un Caravaggio robado, tal como relatamos en un artículo publicado en el número de noviembre de nuestra revista.

El 29 de diciembre de 1984, el San Jerónimo de Caravaggio desapareció de la Concatedral de San Juan en La Valletta. Esta pintura dramáticamente iluminada al chiaroscuro, mostraba la carne arrugada del santo anciano, ataviado con el hábito cardenalicio rojo, mientras escribe su famosa traducción del Nuevo Testamento, la primera del griego en latín, llamada la Vulgata. Tres personas entraron en la iglesia vestidos de obreros. Pusieron en la entrada un cartel de “En obras” para impedir el acceso de los turistas, descolgaron la pesada pintura de su complicado marco dorado, y luego la separaron bruscamente de su bastidor. “Un turista americano se quejó del cartel y de que la iglesia estuviera cerrada”, explica el Padre Zerafa. “Cuándo el conservador acudió a ver a qué se debía el alboroto ¡se llevó el susto de su vida!”

Pasaron dos años sin pistas sobre el paradero de la pintura desaparecida. Durante ese tiempo los ladrones buscaron comprador para el cuadro robado, lo introdujeron de contrabando en Florencia e incluso llegaron a ofrecerlo a varias casas de subastas, pero todo fue en vano. La gran mayoría de obras de arte robadas nunca se recuperan (únicamente entre el 2 y el 6 %), y en consecuencia las perspectivas de recuperación eran poco alentadoras. Desesperados por sacar provecho de su trofeo arrebatado a la fuerza, los cacos decidieron pedir a la Catedral, a través del Padre Zerafa, un rescate por el cuadro.

El Caravaggio secuestrado en Malta
El Caravaggio secuestrado en Malta