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Los mitómanos creen que los objetos absorben el aura que envuelve a las estrellas que los poseyeron. Al menos ésa es la teoría de David Gainsborough Roberts, dueño de una formidable colección de recuerdos vinculados a celebridades, una selección de los cuales se acaba de exponer en Christie’s South Kensington. «En 1989 adquirí un vestido de Marilyn Monroe y mi vida cambió por completo. Aunque ya coleccionaba antigüedades desde antes de saber leer y escribir, aquel día nació el coleccionista serio que hay en mí”, asegura en la entrevista que publicamos en nuestro número de octubre. Todo había comenzado de la manera más inocente. Cuando tenía 7 años su abuela le obsequió con un insulso trozo de madera diciéndole que procedía del buque insignia del comandante Nelson, el HMS Victory. Algo hizo ‘click’ en la cabeza de Gainsborough que tras escrutarlo no pudo evitar fantasear: ‘Dios mío, tal vez el gran hombre puso sus pies sobre él’. “No tenía ni idea del tamaño de un barco –admite ahora- tan solo pensaba que era maravilloso y algo en mi interior se transformó para siempre.” Aquello fue el inicio de una afición que le ha llevado a atesorar con fruición miles de objetos. El punto fuerte de su colección son los vestidos que lució Marilyn Monroe en la gran pantalla. “Todo surgió en 1991, había comprado varias cosas en Christie’s y se me cruzó el vestido rojo de lentejuelas que Marilyn lució en la película Cómo casarse con un millonario. Ofrecí 16.000 libras y la prensa enloqueció al escuchar la suma. Me marché corriendo y cuando llegué a mi casa de Jersey al día siguiente, mi madre me preguntó: ‘¿pero qué has hecho? ¡El teléfono no ha dejado de sonar!’. Yo le respondí: ‘Créeme, en siete días nadie se acordará’. Me equivocaba. El teléfono no ha parado desde entonces.” [Fotos: Christie’s Images Ltd]

CAZADOR DE LEYENDAS