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Inicio » Entrevista » Myriam Seco, una española en la corte del faraón

Considerada una de las mejores egiptólogas del mundo, la arqueóloga sevillana Myriam Seco nos concede una entrevista que publicamos en nuestro número de enero. Tras doctorarse, en 1995, en el Instituto de Egiptología de la Universidad de Tübingen, Seco pasó de las aulas al apasionante trabajo de campo; su primera excavación en Egipto fue con un equipo alemán y desde entonces fue ganándose el prestigio internacional como egiptóloga. Joven y mujer, su conocimiento de la lengua árabe le ayudó a superar los obstáculos del duro trabajo en las excavaciones arqueológicas egipcias. En la actualidad, dirige la excavación y restauración del templo funerario de Tutmosis III en Luxor, uno de los más importantes del Imperio Nuevo.

 ¿Cómo nació su pasión por Egipto?
Desde muy pequeña me atrajo la Historia del Próximo Oriente. Recuerdo que cuando tenía 6 ó 7 años ya quería ser arqueóloga. Cuando entré en la Universidad para hacer la carrera de Geografía e Historia me decidí por la especialidad de Historia Antigua y, ya desde el principio, lo que más me gustó fue el mundo egipcio. Pero como en España no existe la carrera de Egiptología siempre tuve claro que quería irme al extranjero para completar mis estudios. Por esta razón me dediqué a estudiar idiomas. Años más tarde el destino me llevaría a Alemania.

¿Cómo fue su primer contacto con Egipto como arqueóloga?
Inolvidable. Mi primera excavación fue en el Egipto Central con un equipo alemán en un yacimiento llamado Sharuna. Nunca olvidaré mi llegada a aquel lugar. Llegué a la excavación cuando la campaña ya había empezado. El viaje fue muy interesante. Un egiptólogo egipcio se ocupó de acompañarme en el viaje de El Cairo al yacimiento. Fuimos en un autobús de línea que iba completamente lleno. La mayor parte de las ventanas estaban sin cristales; no tenía puerta; la carretera pasaba por todos los pueblos y el bus paró en muchos sitios. Tardamos más de cinco horas en llegar. Luego tuvimos que cruzar el Nilo en un transbordador lleno de vacas y ovejas. Creo que era la única extranjera que aquellas gentes habían visto en años. Fue una experiencia impactante. Durante mi época de estudios en Alemania soñaba con el Egipto Antiguo, pero no tenía ni idea de cómo era el Egipto actual. Eso ocurrió en el año 1996. En aquella época había muchísimas medidas de seguridad en el Egipto Central; no se podía viajar libremente.

La casa de excavación estaba vigilada por policías y no podíamos salir sin acompañamiento policial. En el trabajo era lo mismo: estábamos excavando en las cuadrículas con la policía alrededor. Cuando vienes de fuera y ves esta situación, te puede llegar a parecer muy peligrosa, aunque en realidad no es para tanto.

[En Imagen: Myriam Seco. Foto: Manuel González Bustos]

Myriam seco