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Inicio » Sumario » París no se acaba nunca

Durante la primera década del siglo XX, numerosos pintores y escultores se instalaron en París que se convirtió en el nexo internacional de la vanguardia artística.
A comienzos del siglo XX, París era la capital de la vanguardia. Artistas de todo el mundo acudieron a la Ciudad de la Luz, en la que crearon nuevas formas de arte y literatura como respuesta al rápido desarrollo económico, social y tecnológico que estaba transformando completamente la vida urbana. Fue en París donde Picasso y Braque revolucionaron las convenciones en la pintura, Delaunay compuso visiones de armoniosos colores, Kandinsky abrió nuevos caminos en la abstracción y Brancusi reinventó el modo de presentar la escultura en el espacio. El Museo Guggenheim Bilbao examina este fértil periodo en la exposición Panoramas de la ciudad: la Escuela de París, 1900–1945, integrada por más de 50 obras maestras procedentes de la Colección del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York. El recorrido, que se inicia en los primeros años del siglo XX y abarca hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, indaga en los movimientos más importantes del arte moderno, desde el Cubismo al Orfismo y al Surrealismo, y en los artistas que integraron lo que se conoció como l’École de Paris (Escuela de París).

Escuela de París