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Inicio » Mercado » El esplendor del bodegón español

La casa de subastas sevillana Isbilya festeja en Madrid la seducción intemporal del bodegón español en el Siglo de Oro con una exposición, abierta hasta el 29 de octubre, que lleva por titulo Calma y quietud y que se argumenta con 23 óleos de luminarias del género como Juan de Arellano, Francisco Barrera, Pedro de Camprobín, Mateo Cerezo, Gabriel de la Corte, Félix Lorente, Mariano Nani, Luis Paret y Alcázar, Antonio Ponce y Tomás Yepes. Los asuntos plasmados en estos cuadros son variados: flores, cacharros de cocina, alimentos y otros objetos dentro de elegantes estancias, más o menos acomodadas de los espacios cotidianos del siglo XVII en España. Los pintores españoles que cultivaron el bodegón tuvieron influencias italianas, holandesas y flamencas, aunque llegaron a poseer un estilo propio en el que el silencio, el tiempo detenido, la calma y la quietud se convierten en seña de identidad. Quienes se acerquen hasta Velázquez 12 podrán descubrir no sólo la belleza de lo representado sino también intuir cómo vivían nuestros antepasados hace cuatro siglos, el ritmo de la vida y la concentración que laten en estas composiciones, de espacios ordenados en sencillas mesas y alacenas. De Francisco de Barrera (Madrid, 1595-1658) cuelga Bodegón de cocina con paisaje, donde podemos encontrar esa serie de objetos y de alimentos perfectamente ordenados sobre un alféizar, todo con una luz matizada y elegante. Mientras que de Pedro de Camprobín (Almagro, 1605- Sevilla, 1674) se pueden admirar cuatro composiciones, una pareja de óleos sobre tabla: en el primero vemos un plato con albaricoques, ciruelas y cerezas con tacita y flor con una pieza de cerámica, mientras que en el segundo dispone castañas, un cuenco de vidrio y vaso y una botella de vino blanco. En todo el conjunto de esta pareja hay una gran preocupación por el modo de utilizar la luz, que confiere una gran armonía a los dos óleos. En Frutero con melocotones, peras y cerezas y Bodegón con cesta de mimbre de membrillos y granada, Camprobín alterna la elegancia y un aire de nostalgia en el primero, junto a la disposición sencilla pero monumental del segundo.
Antonio Ponce (Valladolid, 1608-Madrid, 1667) está representado con tres lienzos que demuestran su buena factura y la influencia de Juan Van der Hamen. A este pintor vallisoletano le gustaba combinar alimentos dulces y salados en sus composiciones, colocando cuencos y alimentos en un orden meticuloso para resaltar las texturas de los mismos como en Bodegón con dulces y Bodegón con frutas y frutero, un ejemplo de sus comienzos como pintor.
Del valenciano Tomas Yepes (1600-1674) se exhiben dos obras que remarcan su versatilidad como pintor de naturalezas muertas como ese hiperrealista Florero en un jarrón de bronce dorado con cerezas, madroños y almendras en una mesa, que Yepes recortó sobre un fondo oscuro concentrando nuestra mirada en las maravillas que nos ofrece la naturaleza ordenada; o ese conjunto de aves, con florero y granada en un jardín, cargado de hieratismo y de su pasión naturalista.
Del gran maestro del color para pintar las flores Juan de Arellano (Santorcaz, 1614-Madrid, 1676) hay tres obras, una pareja de floreros, uno con rosas, azucenas, anémonas y claveles, y el otro con tulipanes, claveles y bolas de nieve. En ambos como en Florero con un jarrón de vidrio demuestra un magisterio innegable, quizá influido por el flamenco Daniel Seghers, son un conjunto de flores de su período de madurez y lo hace con una luz difusa para que las flores adquieran toda su simbología. Y de Gabriel de la Corte (Madrid, 1648-1694) se muestran tres obras, un Florero en jarrón de metal dorado y periquito, y una pareja en los que muestra claveles, nardos y anémonas y en la otra composición rosas y tulipanes. Isbilya celebra los próximos 25 y 26 de octubre su primera subasta en Madrid con una selección de más de 1.200 lotes, entre los que destaca la pintura tanto antigua como del XIX y contemporánea; las artes decorativas y una selección de joyería. [Foto: Bodegón de Pedro de Camprobín]

Pedro de Campobín. Bodegón con plato de albaricoques...