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Inicio » Mercado » Un harén picassiano

Pablo Picasso nunca dejó de estudiar la gran tradición de la pintura europea. En su panteón de maestros ocupaba un lugar preferente Eugène Delacroix cuyo lienzo Femmes d’Alger dans leur appartement le obsesionó toda la vida. Este óleo de 1834 plasma a las concubinas de un harén fumando hachís en la hookah. Tras la muerte de su autor, este emblema del orientalismo fue instalado en el Louvre, donde Picasso lo descubrió. “A menudo me hablaba de hacer su propia versión del cuadro y solía llevarme al menos una vez al mes al museo para estudiarlo. Un día le pregunté qué opinaba de Delacroix. Entornó los ojos y me dijo: “Ese bastardo… es realmente bueno”, escribió Françoise Gilot en su biografía. Finalmente, entre el 13 de diciembre de 1954 y el 14 de febrero de 1955, el malagueño acometió una serie de 15 óleos en los que reinterpretaba la composición de Delacroix. El 17 de enero de 1955 creó la versión F, considerada la mejor resuelta de la primera parte de la serie, cuando el pintor se decantó por los formatos medianos.
El marchante de Picasso, Kahnweiler, estipuló que los cuadros debían ser comprados como un lote único, aparentemente a petición del artista, aunque éste, después, negara haber impuesto ese requisito. Los coleccionistas neoyorkinos Victor y Sally Ganz habían adquirido, a finales de los 40 y principios de los 50, algunos de los trabajos más audaces de Picasso y aceptaron la condición del galerista. Compraron la serie íntegra por 80 millones de francos (unos 213.000 dólares). «Picasso nos contó que la noche anterior Kahnweiler le había telefoneado para decirle que un americano acababa de comprar toda la serie», relató Hélène Parmelin. «Nos quedamos desconcertados. ¿Qué demonios harían Les femmes d’Alger en el extranjero? ¡Un harén completo en la casa de un americano! Eran demasiados cuadros para un solo hombre. Apostamos que no tardaría en deshacer el lote». Picasso y sus amigos estaban en lo cierto. Los Ganz habían gastado más de lo que podían permitirse y al final sólo conservaron las versiones C, H, K, M y O. Con la intermediación de Eleanore y Daniel Saidenberg, y Paul Rosenberg, vendieron las diez composiciones restantes a otros coleccionistas y museos americanos. Sin embargo, los Saidenberg se quedaron la versión F que ha permanecido desde entonces en su colección personal. El 10 de julio este icónico cuadro sale a pujas en Christie’s con una estimación de 23 millones de euros. En mayo de 2015, la versión O hizo historia al adjudicarse por 160,7 millones de euros estableciendo el récord mundial en subasta para Picasso. La obra forma parte de la venta ONE que, gracias a la tecnología en “streaming”, se celebrará simultáneamente en varias ciudades. Se combinarán las pujas presenciales, telefónicas y “online”, y las ventas serán conducidas por los cuatro mejores subastadores de Christie’s: Elaine Kwok en Hong Kong, Cécile Verdier en París, Jussi Pylkkanen en Londres y Adrien Meyer en Nueva York.

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