Bajo el título de Le Temps Retrouvé el 22 de octubre se licita en Sotheby’s París la Colección Schlumberger, uno de los fondos privados de arte impresionista y moderno más valiosos jamás subastados en Francia. Estimado en más de 40 millones de euros, atesora obras de Claude Monet, Gustave Moreau, Paul Cézanne, Gustave Courbet y Camille Claudel, entre otras firmas, que han permanecido ocultas al público durante décadas, y en muchos casos desde que fueron creadas. El conjunto fue recopilado por Jeanne Schlumberger (1889-1983), esposa del magnate Marcel Schlumberger. Estas obras de arte adornaron en el pasado las paredes del hôtel particulier de la familia en la rue Las-Cases de París. Si bien el apellido Schlumberger se convirtió en sinónimo de una de las grandes dinastías industriales del siglo XX, la auténtica arquitecta de su legado artístico fue Jeanne. Desde 1950, y a lo largo de más de cuatro décadas, trabajó mano a mano con la galerista Katia Granoff (1895-1989), construyendo una colección sobresaliente. Más que coleccionista y comerciante, las dos mujeres se convirtieron en aliadas. Jeanne le ofrecía su apoyo y recursos económicos mientras que Katia le facilitaba el acceso a obras especiales gracias a su instinto para detectar la grandeza antes de que el resto del mundo la reconociera. Artistas como Pierre Bonnard, Chaïm Soutine, Georges Rouault, Othon Friesz o Pierre Laprade encontraron en la galerista parisina una firme defensora. Parecer ser que en 1958, Jeanne jugó un papel discreto pero decisivo en la financiación de la adquisición por parte de Granoff de los talleres de Michel Monet, hijo y heredero del pintor, lo que permitió a Granoff hacerse con uno de los grupos más extraordinarios de obras del maestro que hayan llegado al mercado. La operación fue audaz y, en muchos aspectos, clarividente. En el momento en que estas obras tardías apenas despertaban interés en Francia, Granoff reconoció su rabiosa modernidad, ayudando a colocarlas en los principales museos estadounidenses, como el MoMA de Nueva York, el de Cleveland, y el Art Institute de Chicago.
Lidera la venta Iris (1924-25), un monumental óleo pintado por Monet en Giverny al final de su vida, tasado entre 22 y 30 millones de euros. Nunca antes exhibido en público, y solo conocido a partir de fotografías en blanco y negro, es una de las pinturas más ambiciosas de la etapa tardía del artista. Fue adquirido por Katia Granoff con el apoyo económico de Jeanne Schlumberger pues ambas intuyeron que las últimas obras de Monet no eran los estertores del impresionismo, sino el comienzo de un nuevo capítulo de la abstracción. [Sotheby’s, París, Subasta: 22 de octubre. Sothebys.com]


