Belleza divina, de Van Gogh a Chagall y Fontana, explora la relación entre el arte y lo sagrado, enfrentando obras célebres, observadas bajo una nueva luz, a creaciones de artistas tal vez menos conocidos hoy pero que, a su manera, ayudaron a forjar el rico y complejo panorama del arte moderno. El arte religioso es presentado como un género por derecho propio, como una forma de arte que desciende del altar para jugar un papel en el debate artístico de los siglos XIX y XX, tratando grandes temas que, desde tiempos inmemoriales han preocupado al hombre: la religión y la espiritualidad. [Felice Casorati, La oración, 1914. Verona, Galleria d’Arte Moderna Achille Forti]







