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Inicio » Entrevista » El marco, la frontera tallada

“Un cuadro sin marco tiene el aire de un hombre expoliado y desnudo (…) No puede faltarle el uno al otro (…) Su contenido parece derramarse por los cuatro lados del lienzo y deshacerse en la atmósfera”, escribió el filósofo José Ortega y Gasset. Y es que el marco, no solo protege la pintura sino que también realza sus cualidades para que pueda ser adecuadamente percibida y admirada. Bien lo sabía el pintor Poussin que en una carta dirigida al mecenas Paul Fréart de Chantelou, le advertía: “es necesario adornéis la obra con un marco pues lo necesita, a fin de que contemplándolo desde cualquier ángulo los rayos del sol sean retenidos y no se esparzan para fuera recibiendo la influencia de otros objetos vecinos (…) que confundan la vista.” Pese a no recibir la atención que merece, el marco no se puede desligar de la pintura. Son, a la vez, muebles y esculturas y, en su época dorada, algunos de sus maestros artesanos llegaban a cobrar por su trabajo más que ciertos artistas. Alguien empeñado en reivindicar su importancia histórica y artística es Gemma García Torres, restauradora y responsable de la colección de marcos del Museo del Prado. [Vanessa García-Osuna. Imagen de Las hilanderas de Velázquez con el nuevo enmarcado. Foto © Museo Nacional del Prado]