Sonia Navarro (Puerto Lumbreras, Murcia, 1975) lleva más de veinte años abriendo puertas a su idealismo tenaz. De niña ya flirteaba con las labores de costura y bordado que las mujeres de su familia dominaban. Pasado el tiempo, esas técnicas y herramientas las fue incorporando a su actividad profesional convertidas en preciosos descubrimientos. Las posibilidades halladas en las materias primas orgánicas, algodón, esparto, lana…normalmente vinculadas a la fabricación de objetos artesanales, le llevaron a entender la estrecha relación existente entre la destreza de los oficios y el pensamiento artístico. Empeñada en saltarse los recetarios estéticos ya sabidos, su mente siempre activa ha ido trazando hilos invisibles para unir tradición e innovación. Cortar, tensar, coser… el suyo es un proceso creativo cálido, , de aparente sencillez minimalista, una apuesta por la forma rotunda y la línea continua, sin aristas. Navarro pasa horas en su taller de Nave Oporto, un espacio tranquilo y apartado que invita a la reflexión, donde se han gestado algunas de sus piezas más bellas. Hasta allí se trasladó a principios de los años 2000 desde su pequeño estudio de la Plaza Mayor para poder emprender obras de gran calado. Situada en el madrileño barrio de Carabanchel, esta antigua nave industrial de amplios espacios diáfanos se ha ido transformando en un atractivo ámbito multidisciplinar compartido con otros artistas, donde se dan cita el trabajo individual y el tiempo para convivir. Tras darse a conocer en el programa de Arte Joven de la Casa Encendida y ganar el Premio BMW en 2023, su obra despertó gran interés en buena parte de la crítica y el coleccionismo. Con su galería T20 de Murcia, ha participado en sucesivas ediciones de ARCO, además de acudir a ferias internacionales en distintos países iberoamericanos, Bienal de São Paulo, Art Miami… El Museo Reina Sofía adquirió una obra suya en 2024. La Sala Alcalá 31 inaugura este mes Fronteras y territorios, comisariada por María Corral y Lorena Martínez Corral, que recorre las tres décadas de trayectoria de la artista murciana.
¿Acaba de llegar de Roma, donde hace años hizo una residencia artística en su prestigiosa Academia de España? Sí, he vuelto hace unos días de viaje. Aquel ya lejano 2011-2012 me concedieron una beca para desarrollar un proyecto personal en la Academia. Fue una experiencia maravillosa porque es un lugar que se presta al estudio, a la meditación en tu trabajo. Es el sueño de cualquier artista. Desde allí puedes contemplar la espléndida panorámica de Roma, una ciudad donde ves el poso del tiempo, y todo parece transcurrir despacio, sin prisas.
¿En qué consiste su nueva exposición en Alcalá 31? Es un recorrido que plantea mi trayectoria en el textil, desde que empecé hasta hoy, abordando una mirada al pasado, pero también al camino por donde quiero transitar en el futuro próximo. El título, Fronteras y territorios, tiene que ver con el sitio del que provengo que es un lugar fronterizo entre Murcia y Almería. Esta condición de paso hace que sus gentes posean un carácter especial, de acogimiento a los de fuera y también de apertura de mentalidad. La palabra “territorios” se refiere a los campos de mi familia situados entre las dos provincias. Incluso el pueblo de mis abuelos está dividido por la mitad, una parte pertenece a Andalucía y la otra a la Región de Murcia.
A principios del 2000 expuso en la Casa Encendida y se da a conocer en Madrid. Sí, yo había estudiado la carrera en Granada y cuando terminé en 2001 me fui a Madrid, pero ya el año anterior participé en la exposición Generaciones, una iniciativa de La Casa Encendida enfocada a dar visibilidad a artistas que vienen de otros lugares de España. A partir de ese momento expuse en muchos certámenes de arte joven, Circuitos, Injuve…
¿Empezó en la pintura y luego se pasó a la escultura o ha practicado ambas disciplinas indistintamente? En realidad, mi especialidad en la Universidad de Granada fue “Artes Plásticas”, porque en los años que yo estudié ya aunaba las dos ramas. Pero creo que por naturaleza soy más escultora que pintora. El proceso mental siempre va de lo tridimensional a lo bidimensional. Primero hago la pieza en escultura y luego la suelo acompañar de collages, dibujos… Aunque los materiales que empleo muchas veces no son pigmentos ni pinceles, en cierto modo sí trabajo el vocabulario pictórico: color, texturas, sombras, luces… [Amalia García Rubí. Foto: Alfredo Arias]









