A menudo diseñados por grandes arquitectos y modelados por insignes escultores, los bronces dorados se emplearon para crear objetos bellos y funcionales como relojes, candelabros y morillos, así como para ornamentar refinados muebles y porcelanas. Esta exposición exhibe lujosas obras de arte encargadas en su día por los patrones más ricos, entre ellos, figuras de la Francia pre-revolucionaria como María Antonieta, el duque de Aumont y el conde de Artois. Maestros como Pierre Gouthière, François Rémond y Claude Pition, dirigieron los mejores talleres de grabado y dorado, produciendo obras espléndidas, equiparables en coste y manufactura a algunas de las mejores pinturas y esculturas de la época.







