• Francisco Pou: paisajes del alma

    “Las personas que lloran ante mis cuadros están teniendo la misma experiencia religiosa que yo sentí al pintarlos», manifestó Mark Rothko sobre la clase de impacto emocional que perseguía con sus lienzos. Esa misma pulsión inspira las composiciones de Francisco Pou, que también pretenden ser algo más que una experiencia visual, meros elementos decorativos. Sus pinturas abstractas son una invitación a la introspección, una ventana a la espiritualidad y la emoción. 

    RSVP, 2026

    El vocabulario plástico de Pou es un personal expresionismo abstracto, con algunas series de fuerte protagonismo matérico. “Si hay belleza hay trascendencia y lo anecdótico pasa a ser eterno”, reflexiona. Algunas de sus pinturas pueden interpretarse también como sinfonías visuales en las que Pou, melómano de elevada sensibilidad, capta a través de los pinceles en virtud de la sinestesia, “el sonido de los colores”; es el caso de dos obras, encargadas por instituciones públicas, inspiradas en Mahler (Adagietto y Resurrección) o Barcelona Rumba y Allegro, donde la música coge color, movimiento, textura. “La música, “el lenguaje de Dios” se le ha llamado, tiene, como la pintura, la potencia de transmitir, construir, evocar, provocar, preguntar… Somos muy racionalistas y a veces parece que necesitamos sujeto, verbo y predicado. El arte supera eso, nos dice mucho más, sobre todo, cosas que no seremos capaces de explicar, que suceden entre el artista y quién está ante la obra. Es un diálogo entre tres. Esa es la “divinidad” del arte”.

    Inspiración, 2025

    Para Pou un lienzo en blanco es “una llamada que te pide arrancar, pero la obra pictórica es un diálogo con tu inspiración. Es un proceso abierto sin interrupción. El lienzo te despierta por la noche mostrándote un camino, te pide probar, volver. Hasta que llega ese momento, diálogo único, en el que debes decidir cuando la obra está acabada; ni antes ni después”, afirma el artista, “la búsqueda de trascendencia, el trabajo de crear tiene semejanza divina. Sólo Dios crea de la nada. Y en la pintura, en el arte, nos asemejamos más a Dios. Creamos, aprendemos a salvar sin salidas, a encontrar caminos, a esperar”.  El artista presentó recientemente en el claustro del Real Monasterio de Santa Isabel de Barcelona la exposición Emergens que ofrecía una panorámica de su producción plástica; además su cuadro Luz del Mundo fue entregado como obsequio al Papa León XIV con motivo de su visita a España. Aunque en los últimos años se ha consagrado casi en exclusiva a la pintura, la carrera profesional de Francisco Pou está ligada al mundo audiovisual, una importante trayectoria reconocida con múltiples premios, entre ellos el Emmy en Estados Unidos por Best News Series para la NBC en 1998, y una nominación al Goya como productor por la película documental The Sleeper. El Caravaggio perdido, dirigida por Álvaro Longoria.

     https://franciscopou.com/

    https://www.instagram.com/studiof.pou

    El momento, 2026
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